Más allá del chicklit

Visitar Lisboa: 5 razones para hacerlo

visitar Lisboa

Viajar debería ser una asignatura obligatoria del colegio. No solo abre la mente y te enseña la importancia de aprender idiomas, sino que descubres lugares que no conocerías si no te movieras del sofá. Aunque a veces te puedes trasladar a vivir a una serie, como Downton Abbey, no es lo mismo. Nosotros intentamos viajar todo lo que podemos, y por eso hoy os cuento las 5 razones para visitar Lisboa.

Viajar es muy chicklit

Una chica moderna, independiente y algo torpe se caracteriza porque le gusta viajar. Yo ya no soy una chica, aunque me gusta pensar que sí, pero sigo siendo moderna e independiente (y muy torpe), y me gusta viajar junto a mi familia, que puede parecer que no conservo mi independencia pero sí. Independencia con democracia, aquí se vota todo, pero entre dos. MiniP tiene voz pero no voto, aunque no sé por qué casi siempre se acaba haciendo lo que ella quiere.

Una mujer chicklit se mueve en taxis por el centro de la ciudad y conoce los lugares de moda. Y si no los conoce se los inventa, y seguro que eso la mete en más de un lío.

Pero como esto es la vida real y no una novela chicklit, no nos hizo falta meternos en líos para visitar Lisboa.

5 razones para visitar Lisboa

Lisboa es una capital que llama la atención por sí sola. Casi no hacen falta razones para visitar Lisboa, simplemente debes conocerla, es una ciudad que te llama desde la orilla del mar con su canto de sirena y como escuches esa llamada estás perdido, porque no te quedará más remedio que acudir.

Pero por si eres dura de oído, te traigo 5 razones por las que visitar Lisboa. Yo escuché la llamada y acudí en el puente de diciembre, y volvimos los tres encantadísimos con el viaje. Hasta MiniP volvió con la idea en la cabeza de aprender portugués. Nosotros, como padres modernos que creen que los niños tienen pocas actividades en la semana con la hípica, el inglés, el deporte, las clases de cómo tocar las narices en casa y las de cómo hacerte mayor en dos años y dejar a tus padres tirados*, nos ha encantado que quiera aprender otro idioma. Ya se le da bien el inglés y le encanta, ahora vamos a probar qué tal con el portugués.

Rincón de lectura del hotel

El hotel donde estuvimos estaba en pleno centro, y su azotea bien pudo haber estado entre mis siete lugares románticos para leer. Fuera tenía mesas, sillas y una vista preciosa de la ciudad. Dentro tenía un comedor con un sofá y dos sillones individuales, y una pila de libros en distintos idiomas que supongo fueron dejando los visitantes. Porque apenas me dio tiempo, si no habría pasado allí arriba buena parte de mi estancia en el hotel.

Pero vamos, que me lío.

*Estas dos últimas actividades triunfan mucho entre los niños de 9 a 12 años. Después de los 12 ya lo han aprendido solos. Por cierto que MiniP tan solo tiene dos actividades: baile dos días a la semana y el club de lectura de la biblioteca una vez cada quince días.

Razón 1 para visitar Lisboa: el puente del 25 de abril y el puente Vasco do Gama

Puente 25 de abril

Desde Madrid pilla un poco retirado Lisboa, pero a nosotros no nos da pereza viajar en coche (ya nos fuimos al centro de Austria en coche en nuestro viaje de novios, aunque esta es otra historia), por lo que optamos por este tipo de transporte a la hora de pasar el puente de diciembre en la capital portuguesa.

Nos tragamos un montón de kilómetros, y algo de atasco en la Nacional 4, pero cuando llegamos a Lisboa lo agradecimos. El gps nos hizo entrar por el puente del 25 de abril, llamado así por la rebelión de los claveles (que devolvió la democracia a Portugal), y que es una réplica del Golden Gate de San Francisco. Espectacular. Tan rojo, tan alto, tan imponente. Mirabas hacia abajo y el suelo era de rejilla por donde se veía el mar. El sonido de las ruedas sobre la rejilla daba hasta un poco de miedo, pero lo que verdaderamente aterraba era la altura a la que estábamos sobre el mar.

Pregunté de forma idiota si era un puente levadizo y mi marido muy sabiamente me contestó que no hacía falta, porque estaba muy alto y cualquier barco pasaría por debajo sin problemas. Tenía toda la razón, claro.

Puente Vasco do Gama

Si nos gustó el puente del 25 de abril por su llamativa belleza, también lo hizo el Vasco do Gama, el otro puente que tiene Lisboa para cruzar el tajo que es el segundo más largo de Europa. Se hace larguísimo y las vistas que tienes desde él son espectaculares. Lo cogimos para salir de Lisboa, por eso de probar ambos puentes.

Razón 2: La Torre de Belem

Esta fue la primera parada que hicimos en Lisboa. Cogimos un taxi en la puerta del hotel, lo paramos alzando una mano a la que pasaba. Me sentí como Carrie en Sexo en Nueva York, parando un taxi con un silbido. Creo que es una experiencia que todo el mundo debe probar al menos una vez en la vida. Nos subimos al coche y me costó no decirle al taxista: «¡Siga a ese coche!» que es la segunda cosa que más mola hacer de coger un taxi.

Visitar Lisboa por la Torre de Belem

El caso es que nos llevó hasta la torre de Belem, que está a pie de playa, justo en la desembocadura del Tajo. Es una construcción preciosa, militar, que más tarde sirvió de fortaleza y como puerto de embarque para las rutas comerciales con China. También se utilizó como prisión, como faro y como centro de recaudación de impuestos.

Actualmente se puede visitar, aunque nosotros no entramos a verla, nos conformamos con verla desde fuera. Había mucha gente y no tengo yo el cuerpo como para esperar mucho tiempo de pie, de modo que nos conformamos con hacerle las fotos desde fuera y luego MiniP estuvo un rato jugando con las olas. Es un paraje espectacular, y sería fantástico verlo sin gente, no por las esperas (que también) sino por el sonido de las olas al chocar contra los escalones. El ambiente que da ese sonido es espectacular.

Razón 3 para visitar Lisboa: la hospitalidad

Esto no lo sabía yo, pero los portugueses son hospitalarios hasta decir basta. Es un primor entrar a cualquier parte y que te atiendan con una sonrisa, que se esfuercen por entenderte y por hacerse entender. Que se preocupen por tu bienestar.

Enfrente al hotel teníamos una cafetería donde fuimos a desayunar dos de las tres mañanas que estuvimos allí. El dueño del sitio, un hombre de mediana edad delgado y con una sonrisa como signo de identidad, se dedicó a mimar a MiniP en lo que estuvimos allí. Le dio un poco de bizcocho, y cuando MiniP pidió un chicle, le dio dos. Siempre con una sonrisa, que se ensanchaba aún más cuando nosotros intentábamos decir gracias en su idioma (obrigado).

Creo que fue gracias a esa hospitalidad, recibida en todos los lugares que visitamos, por la que MiniP sintió esa necesidad de aprender el idioma. Le gustó cómo sonaba, sí, pero también le gustó mucho el trato que recibimos. Y no fue un caso aislado. El conductor del tuc-tuc, que explico a continuación, también se desvivió por nosotros.

Razón 4: los tuc-tuc

visitar Lisboa en Tuc Tuc

Los tuc-tuc son unos motocarros tuneados para que la parte trasera tenga asientos, y son descapotables (con una capota de plástico, por si llueve. Están por toda la ciudad y lo que hacen es darte una vuelta para enseñarte lo más característico de Lisboa.

Cogimos uno, de la empresa Sardinha do Bairro por varias razones. Primero porque nos estábamos dejando una pasta en taxis. De esta manera lo pagábamos de una vez y veíamos varios lugares. Segundo porque no puedo caminar bien. Normalmente cuando llegamos a una ciudad nueva, antes de tener a MiniP, Papá en Apuros y yo solíamos olvidarnos de que éramos sedentarios y nos recorríamos el lugar entero a pie. Nos daba igual ocho que ochenta, empezábamos a darle a un pie delante de otro y nos veíamos la ciudad entera. Pero eso se ha terminado, ahora tengo que llevar una muleta y el pie derecho no me funciona bien, de modo que mi movilidad se ha visto afectada. Pero no pasa nada, ¿que no puedo caminar? Pues cojo un tuc-tuc.

La cosa además nos salió genial, por la ya nombrada hospitalidad portuguesa. Yo entiendo que el conductor también tenga algo de turismo aprendido y creía que nos contaría cosas sobre los lugares a los que íbamos. Con lo que no contaba es con que no se callara en todo el viaje. Nos contó sobre cómo se construyó Lisboa, sobre los monumentos que veíamos al pasar, sobre el terremoto que hubo que destruyó casi toda la ciudad, sobre la historia de los edificios. Nos lo contó todo, y se notaba que lo sabía y que le gustaba.

Si algún día vas a Lisboa no lo dudes, cógete un tuc-tuc, porque es una manera genial de ver la ciudad. Además, gracias al conductor pude visitar el siguiente punto.

Razón 5 para visitar Lisboa: la librería más antigua del mundo

Como decía, descubrí la librería (en activo) más antigua del mundo gracias a Mario, el conductor del tuc-tuc, que nos dijo que estaba allí y dónde encontrarla exactamente. La visitamos al día siguiente del viaje en tuc-tuc.

Llegamos a la calle en cuestión y vimos una librería con aspecto de librería vieja, con un montón de libros de segunda mano, llena de trastos. Tenía hasta un cajón con fotos antiguas, también varias máquinas de escribir que tampoco eran nuevas. Convinimos que debía ser la librería más antigua del mundo, pero no lo vimos anunciado en ninguna parte.

Eso sí, la librería era preciosa. Con los libros de segunda mano, los mapas, las fotos. Todo se confabulaba para que, en mi recuerdo, se tiñera del color sepia que queda en las fotos después del paso de los años. Lástima que todos los libros estaban en portugués, si no me habría comprado alguno. Me conformé con unos puntos de libro.

Caminamos un poco más por la misma calle y encontramos otra librería, esta más moderna, con libros actuales y mucha luz. Entramos (no puedo ver una librería y no entrar, una manía que ya le he pegado a MiniP), y fue allí cuando descubrimos que la librería que parecía antigua no era la más antigua del mundo. Que la librería más antigua del mundo era la que parecía nueva.

En las paredes había fotografías de la librería de principios de siglo, aunque lleva en activo desde 1732. Tal como decía un cartel, la librería ha vivido muchas cosas, entre ellas dos guerras mundiales, y siguen ahí para contarlo. Me gustó mucho, pero me decepcionó que tuviera la misma pinta que puede tener un fnac o cualquier librería de una cadena moderna. Eso sí, al fondo del todo tenían una cafetería genial.

De ambas librerías te hablan más a fondo en este post.

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Si te vas a animar a visitar Lisboa tengo un consejo más que darte: lleva calzado cómodo. Lisboa tiene unas aceras preciosas, pero no saben lo que es allanar el terreno. Las aceras tienen más curvas que las dunas de un desierto, y además están formadas por mosaicos con teselas blancas y negras, que con la humedad se vuelven resbaladizas. No digas que no te advertí. Hay ciertas cuestas que son complicadas con deportivas, no me imagino lo que será transitarlas con tacón alto.

Y una última cosa: Lisboa está llena de magia. Tuve un momento de serendipia espectacular cuando, al pasear por un mercadillo de calle, lleno de puestos de artesanía, juguetes antiguos y moda, me encontré con una ilustradora cuyas imágenes bien podrían estar en una portada chicklit. Dímelo tú misma, se llama Ana Filipa y tienen unos dibujos así de bonitos. Me traje para casa una tarjeta con uno de sus dibujos y su contacto: no descarto que algún día me haga una portada. ¡Es muy chicklit!

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