Mundo Chick Lit

Valentina o cómo ser feliz sin magdalenas: presentación en sociedad

Valentina o cómo ser feliz sin magdalenas

Hoy iba a ser un día mega súper especial. Y sí, me he pasado con los adjetivos, pero es como iba a ser porque hoy se publicaba Valentina o cómo ser feliz sin magdalenas.
Lo he dicho bien. Hoy se publicaba. Porque tengo la preventa desde hace tres semanas puesta (gracias a todas las personas que lo habéis comprado con antelación), pero resulta que ahora Amazon ha decidido que no será el día 4, no. Que será el día 5. Por sus santas narices (o porque yo no hubiera visto bien una casilla de verificación, que todo puede ser en esta vida).

Valentina o cómo ser feliz sin magdalenas

Ya os he hablado de la novela infinidad de veces (por ejemplo aquí y aquí). Seguro que ahora mismo soy esa amiga pesada que no hace más que hablarte de lo bonitas que tiene las uñas porque ha comprado un color nuevo que la ha enamorado. Pues mi color nuevo de uñas es Valentina o cómo ser feliz sin magdalenas.

Hoy quería haber hablado de cómo se me ocurrió escribir esta novela. Que, de hecho, partía de una visión, la de Valentina tirada en la calle, en un charco. Al principio ni siquiera iba a ser una chica joven, con su trabajo y su piso. En principio iba a ser una adolescente a quien amargaban la vida sus compañeras de colegio.

Confieso: la primera escena en realidad no iba a tener caída, pero se iba a basar en una experiencia personal que me pasó con unos once o doce años. Salimos las chicas de mi clase (pese a ser 40 personas en total, chicas solo éramos 10) a dar una vuelta por la tarde y encontraron un entretenimiento muy divertido a mi costa. En un momento dado me dieron esquinazo, pero no el suficiente como para no verlas. Las veía a unos metros, y me llamaban, yo empezaba a correr para ir con ellas, pero antes de que llegara a alcanzarlas salían corriendo a su vez, para perderme. La segunda vez que me lo hicieron me di la vuelta y me fui a mi casa. Y aún alguna se extrañó al día siguiente de que no le dirigiera la palabra en clase.

El rumbo cambió

Afortunadamente para mí y para mi psicoanalista, dejé de lado la experiencia personal. Pero utilicé esa tristeza que recordaba de ese día, unida a la rabia, y la utilicé en otro contexto: Valentina había tenido un día muy malo en la oficina, con su propia ración de acoso, y de camino a casa se cae en un charco. Ya lo que le faltaba. Y a partir de ahí se fue desarrollando la historia.

Lo que pensaba que sería un relato se me fue claramente de las manos, de modo que hubo un momento en que paré y puse orden en todo. Hice mi primera escaleta (¡chispas!), y terminé el borrador de Valentina o cómo ser feliz sin magdalenas.

Valentina o como ser feliz sin magdalenas
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Del borrador a la novela

Tras terminar el borrador, lo dejé reposar un tiempo. Poco tiempo después me puse manos a la obra. Como soy escritora novel, creía que eso de corregir mil veces era un poco absurdo, así que en la primera corrección hice lo básico. Luego lo leí de nuevo y me eché las manos a la cabeza: en lo básico no había tenido en cuenta ni siquiera que los nombres de los personajes cambiaran de repente. O que el color de ojos del protagonista fuera mutante, ahora azul, ahora verde.

Entonces busqué ayuda profesional y encontré a Alba, que me ayudó muchísimo a hacer crecer la novela. La leyó, la corrigió y le dio toques esenciales. Después de todo el trabajo que he ido haciendo estos meses ahora puedo decir que la novela está lista para salir al mundo.

Y aquí la tenéis, vestida de gala para su presentación en sociedad: Valentina o cómo ser feliz sin magdalenas.

 

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8 thoughts on “Valentina o cómo ser feliz sin magdalenas: presentación en sociedad”

  1. A veces ese tipo de cosas pasan, cuando iba al colegio me pasó algo similar, el querer dar esquinazo a alguien para parecer graciosos, he estado en ambos lados, y no me gusta, ni ser yo a la que den de lado ni darlo, mucho menos por diversión. Hay gente que dice que los niños son niños y no se dan cuenta de las cosas, pero yo pienso que a veces tengas la edad que tengas, se puede ser cruel y eso no está bien. Yo soy de las que piensa, desde siempre, no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Temas a parte, estoy deseando conocer a Valentina 🙂 un besote!

    1. ¡Gracias por tu comentario, Verónica.
      Sí, estas cosas siempre han pasado. Yo solo estuve en uno de los lados, me afectaba demasiado como para hacerle lo mismo a otras personas por lo mismo que tú dices: no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Pero ya pasó, también.
      ¡¡Ay, qué ganas de que conozcáis a Valentina!!

      1. No claro, yo no lo he hecho, me refería a estar en un grupo que si lo hacía, yo personalmente no, jamás haría eso, que leyendo el comentario parecía que yo lo hacía. Para nada, más bien la que se ha llevado decepciones siempre he sido yo, incluso ahora me las sigo llevando. Mi abuela siempre me decía cuando iba al colegio y al instituto que de buena que era me las daban siempre. Pero bueno, no me sale el ser mala ni hacer cosas así. En fin, buen finde! De todo se aprende 🙂

        1. Perdona si lo he interpretado mal, Verónica. Es verdad que a veces nos podemos llevar por la presión de grupo. A mí tampoco me sale ser mala, si es que somos unas cándidas. Pero si al final somos felices, ¿qué más da?
          Gracias por aclarármelo.

          Besotes,

          Pilar.

  2. Ya he conocido a Valentina y me chifla!!!! Pero Amazon sólo me ha descargado la primera parte del libro 🙄🙄🙄 y estoy en un sinvivir (queja mediante a Amazon, por supuesto) . Si la segunda parte de “Valentina” es como la primera, ya puedes empezar a escribir más novelas…. Me está encantando! Y espero que Amazon solucione rápido mi problema.
    Enhorabuena Pilar!

    1. Es un fallo que está dando Amazon, que me trae por la calle de la amargura. Ya sé que lo has solucionado, si a alguien le pasa, borrad el libro y descargadlo de nuevo. Si aún así no lo conseguís, me escribís por privado, y con una prueba de compra, os envío yo el archivo directamente.
      ¡¡¡Naara, espero que te haya gustado el resto!!!
      Besotes,
      Pilar.

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