Mundo Chick Lit

Piso para dos: El hambre agudiza el ingenio

Piso para dos

Hay una sentencia popular que dice que el hambre agudiza el ingenio. A mí, que me encantan los refranes populares, (mi amiga Laila recopiló unos pocos en este post) no puede parecerme sino verdad. Y sino que se lo digan a Tiffy, la protagonista de Piso para dos, la (posiblemente) mejor novela chicklit que he leído este verano.

Piso para dos de Beth O´Leary

Ya sabes que hay una fina línea que separa la comedia romántica del chicklit y que por más que intento barrer para que los bordes se queden bien definidos cada vez entra más polvo y se difuminan más. Actualmente pienso que la comedia romántica es más de cine y el chicklit de novelas, pero eso es lo que pienso ahora mismo. Dentro de diez minutos ya veremos. Aún así, creo que Piso para dos cumple con los requisitos para ser una novela chicklit.

Piso para dos

Pero para lo que nos ocupa, la verdad es que da un poco igual que sea chicklit o comedia romántica. Es una novela ágil, entretenida que se lee en un suspiro y que te da lo que promete: unas horas de evasión y diversión.

Sinopsis de Piso para dos

Tiffy Moore necesita un piso con urgencia porque su novio la ha dejado y no puede estar mucho tiempo más en su piso. Leon Twomey está desesperado por conseguir dinero para ayudar a su hermano y se le ocurre una solución brillante: como él tiene el turno de noche puede alquilar su piso por las horas en las que no esté en él.

De este modo se encuentran la necesidad de una con la desesperación del otro o viceversa, y firman un contrato por el cual comparten piso a diferentes horas. También comparten la cama, cosa que al principio les parece lo más raro pero que al final se convierte en un detalle sin importancia. Tanto los amigos de Tiffy como la novia de Leon piensan que es un plan descabellado, pero la cosa parece ir funcionando.

Piso para dos
Tiffy y Leon compartiendo cama. Espera… que no era así…

La norma es que no se ven ni tienen trato entre ellos. Para cualquier cosa será la novia de Leon quien les haga de intermediaria. Pero para el día a día esta solución no es muy factible, por lo que tanto Tiffy como Leon comienzan a dejarse notas por el apartamento. Al principio solo para darse las gracias, pero las notas se multiplican según van pasando los días. ¿Podrán hacerse amigos Leon y Tiffy sin ni siquiera verse?

Los personajes de Piso para dos

Desde luego, los dos pilares fuertes de esta novela son sus protagonistas. En esto se parece a una novela romántica: se alternan las dos voces, la masculina y la femenina, y así vamos descubriendo la historia de la mano de cada uno. Porque detrás de ellos hay más de lo que parece.

Tiffy está saliendo de una ruptura, pero aunque ha dado el paso definitivo de salir del piso de su ex, está convencidísima de que volverán a estar juntos. No es la primera vez que cortan y que él le dice que no quiere más, para luego volver al cabo de los días pidiendo disculpas. Seguro que pronto vuelven a vivir juntos porque lo que les ha pasado es una tontería.

Mientras tanto se entretiene cocinando bizcochos que comparte con Leon, al que le deja notas por el apartamento. No transgrede ninguna norma grave, pese a que la novia de Leon no quiere que tengan contacto directo. ¡Pero si comparten cama!

Piso para dos
A mí me hacen un bizcocho como este y les regalo mi cama con el edredón y todo.

Leon, por su parte, es fisioterapeuta en la sección de cuidados paliativos del hospital. Trabaja de noche y le gusta tanto su turno como su trabajo, pero por circunstancias de la vida, necesita una inyección de dinero. Su hermano se ha metido en algunos problemas y el abogado es caro. Es Leon quien trata con el abogado y se encarga de llevar las noticias a sus padres. Se ha cargado con esa responsabilidad y ahora no puede ni quiere echarse atrás, por más que se está quedando solo en esto de creer en la veracidad de su hermano.

Tanto ellos, como su entorno, se van dibujando como personas reales con las que podrías compartir un café. Además, salimos de los típicos personajes que trabajan en multinacionales, o de secretarias. Ya sabemos que Leon trabaja en un hospital, pero es que Tiffy trabaja en una pequeña editorial que publica libros de bricolage y autoayuda. A veces incluso mezclados. Porque, ¿qué hay más de autoayuda que saber poner el grifo del baño propio?

La nueva epistolar

Sin embargo, pese a la historia fresca y los personajes realistas, lo que más me ha llamado la atención de esta novela es la tradición epistolar. Porque, aunque está disfrazada con la modernidad, no se trata sino de una novela epistolar. Los protagonistas, pese a que tienen un móvil de última generación cada uno y lo saben usar, empiezan a conocerse gracias a las notas que se van dejando por casa.

Piso para dos
Así terminó la casa de Tiffy y Leon.

Y sucede que tampoco son notas ordenadas, cada una guardadas en su sitio. O encima de la mesa para que se vean bien. No. Tiffy va dejando las suyas donde le pilla bien: junto al bizcocho que ha dejado preparado porque cuando está nerviosa le da por cocinar y luego es demasiado para ella sola, junto a las toallas del baño, encima del edredón de la cama, para saber cuál es su lado favorito…

Comienzan siendo pequeñas notas, a las que ninguno de los dos le da verdadera importancia, para terminar siendo una parte esencial de sus vidas. Ambos se dan cuenta de que las necesitan como el comer, de que se necesitan, de que se han hecho amigos gracias a esas pequeñas gotas en las que se han ido contando sus vidas, sus problemas, esas cosas a las que nadie había dado importancia hasta ahora.

Final esperado

A ver, que estamos hablando de una novela chicklit. O comedia romántica. No esperarías de verdad que diera un giro final megasorprendente y que resulte que el exnovio de Tiffy vaya a buscarla arrepentido, ella se de cuenta de que es su verdadero amor y terminemos la novela casi en el punto donde la empezamos. ¿No, verdad?

Como ya he dicho, Piso para dos da lo que ofrece: una buena historia, con su happy ending incluido para no defraudar a nadie. Pero lo cierra tan bien, después de una historia tan bonita que, ahora mismo, cuando ya ha pasado algún tiempo después de haberlo leído, me sale una sonrisita tonta cuando pienso en el final de la novela. Porque eso es ahora mismo lo que espero de lo que leo: que me deje con buen sabor de boca, que no me haga sufrir.

Como ya he dicho, Piso para dos de Beth O´Leary cumple con creces su cometido.

Como ves, esta ha sido una de mis mejores lecturas del género este verano. ¿Cuál ha sido la tuya?

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2 thoughts on “Piso para dos: El hambre agudiza el ingenio”

  1. Desde que salió todo el mundo la ponía como mejor lectura del año, y tenía que leerla si o si, y es cierto, no defrauda, no podía parar de leer, para mi sin duda ha sido genial, coincido con las opiniones que leí en su momento, las que sigo leyendo y la tuya 😊

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