Comedia romántica

Por qué la serendipia convierte las películas más románticas en inolvidables

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En Un día de diciembre, del que te hablé aquí, Laurie conoce al hombre de su vida montada en el autobús. Él está en la parada y con solo una mirada se reconocen como su media naranja. Qué caminos del destino han coincidido para que ella estuviera en ese autobús y levantara la vista en ese preciso momento en el que él también mira hacia arriba y sus miradas se cruzan: es la serendipia. En esta ocasión de la que te hablo, está reflejada en una novela, aunque es un recurso muy utilizado en el cine. Hoy te voy a contar por qué la serendipia convierte las películas más románticas en inolvidables.

Qué es la serendipia

Conocí a mi marido un uno de enero, por la tarde, en el bar donde me juntaba con los de siempre para tomar una cerveza y sobrellevar la resaca de la fiesta de fin de año. (Aquí le hice un homenaje a esos veinte años que han pasado) Me lo presentaron, aunque no escuché su nombre. No le había visto nunca por allí, a pesar de que era el hermano de uno con el que coincidía casi todos los fines de semana. Después de ese uno de enero del dos mil no le volví a ver hasta pasado casi tres meses.

En abril volvimos a vernos, cómo no, en los bares. La chispa de aquel uno de enero no se había marchado y estuvimos tonteando, jugando a hacernos cosquillas, a robarme el móvil (maldita la gracia, todavía estoy cabreada por eso). En un momento dado pusieron una canción de Melon Diesel que decía: «quiero un camino entre los dos que me acerque a ti». Letra moñi a tope, pero fue nuestro momento: miradas intensas, cargadas de significado. Ese día me marché a otro bar, él se fue con sus colegas y no nos vimos hasta el finde siguiente.

melodías para las películas más románticas
Si quieres saber qué canción es la puedes escuchar en Spotify

Ese fin de semana ya sí que fue el definitivo. Estuvimos tonteando en los bares. Me impresionó porque todos mis colegas habían quedado para ver el fútbol y él no se fue con ellos. Me dijo que no le importaba mucho el fútbol. Poco después supe que era una mentira como una casa, puesto que era un forofo. Pero me mintió para quedarse conmigo. Después de una tarde intensa de tonteos, caricias, cosquillas y demás, me acompañó al coche. Allí, de pie en mitad de la calle, nos miramos y sentimos la atracción, la anticipación del beso. En ese preciso instante un coche se paró en el semáforo y se escuchó lo que llevaba en la radio en todo el vecindario: era la canción de Melon Diesel, «Quiero un camino». Nos besamos con esa canción de fondo, que ya había sido testigo de nuestras miradas intensas. Fue cosa de magia. Fue serendipia.

Definición clásica

Según la wikipedia, una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental, causal o por destino, o cuando se está buscando una cosa distinta.

Encontrarme con mi marido el día de año nuevo fue una serendipia. Ninguno de los dos esperaba encontrarse con el otro. Ahí surgió la primera chispa. Pero es que el resto fue cosa del destino, encontrarnos varias veces después hasta el colofón final: ese coche en ese momento justo con esa canción determinada. Podría haber sonado esa canción pero el coche no llegar a tiempo. Podría haber parado un coche y haber tenido otra canción en la radio, o que hubiera tenido las ventanillas bajadas. Pero no, las tenía subidas, el volumen a tope y Melon Diesel cantando la que se convertiría en nuestra canción por obra del destino.

Por qué la serendipia convierte las películas más románticas en inolvidables

La serendipia es la magia que une a las parejas. Es el destino moviendo sus hilos, poniendo un coche en un semáforo con una canción determinada sonando a toda castaña. Es un salir la tarde de año nuevo por no quedarse en casa, aunque no hubiera muchas ganas.

En las películas es ese elemento imprescindible por el que las parejas se encuentran y se enamoran. Sin serendipia no habría Cenicienta: esa doncella que acude al baile y que según entra por la puerta todo el mundo se gira a mirarla. No tenían por qué, pero el destino así lo quiso. Y ese zapato olvidado es el elemento mágico, es la excusa, es la canción.

Sin serendipia las películas románticas serían más aburridas, porque los personajes no se encontrarían en el momento justo. Es esa mirada que se cruzan para salir corriendo el uno junto al otro y besarse y abrazarse como si no hubiera un mañana.

Cuáles son las películas más románticas con el factor serendipia

Antes del amanecer

Ethan Hawke era mi crush de la adolescencia, desde que le vi poner cara de tonto en Colmillo Blanco. Luego se puso a hacer películas románticas y no pude más que enamorarme perdidamente de él. Y más en esta peli. Fue anterior a mi historia con mi marido, pero es una de esas pelis que me hizo creer en la magia. Sabía que yo tendría una historia similar, estaba escrito en las estrellas.

Es la primera de una trilogía en la que el destino es el protagonista.

Jesse (Ethan Hawke) es un joven estadounidense que está viajando por europa y conoce en el tren a Celine (Julie Delpy), una joven francesa. Ambos se bajan en Viena y pasan una noche entera hablando, conociéndose, contándose sus más íntimos deseos. Se atraen, pero no es una atracción sexual (puede que también, pero no va de eso la película), es una atracción física. Ambos sienten que el destino les ha puesto juntos en ese preciso instante y que lo tienen que aprovechar al máximo porque pasará y no tendrán una segunda oportunidad. Cuando amanece quedan en volver a verse seis meses después en la misma estación de Viena. El destino dirá si se encontraron.

Serendipity

Una historia que podría ser similar a la anterior: Jonathan (John Cusak) y Sara (Kate Beckinsale) se conocen una noche y surge la chispa entre ellos. Ambos pasean juntos por Nueva York y comparten momentos mágicos. Se atraen, pero ambos tienen pareja y Sara no está segura de querer tener algo esa noche, por lo que lo deja en manos del destino. Propone un juego: él escribe su número en un billete con el que paga un perrito en un puesto callejero y ella escribe el suyo en un libro que después deja en una librería de segunda mano. Se suben a ascensores gemelos y deciden que si se encuentran arriba entonces será que el destino quiere que estén juntos. Pero no se encuentran y cada uno vuelve a sus vidas.

Sin embargo a veces la serendipia no es automática. A veces se fragua durante años y un buen día alguien compra un libro con un teléfono escrito en él, o recibe un billete donde alguien ha dejado su teléfono y las vidas se pueden volver a cruzar.

Esta fui a verla al cine con mi marido. Siempre ha sido más romántico que yo, la verdad, pero a ambos nos gustó por lo que nos recordaba a nuestra propia historia.

Ha nacido una estrella

Me refiero a la versión moderna, la de Lady Gaga y Bradley Cooper. Si cogemos el inicio de las dos anteriores podría ser similar. Jackson Maine es un cantante de country que un buen día, después de un concierto, le pide a su chófer que pare en el primer bar que ve. Resulta ser un bar de dragqueens, donde cantan haciendo playback. Todas son drags excepto una: la que canta con su voz. Resulta ser Ally (Lady Gaga) de la que Jack se queda prendado. Pasan la noche juntos, cierran el bar y acaban charlando en un parking de un seven eleven.

La cosa se complica porque Jackson es adicto al alcohol y a las drogas, pero lo que es indiscutible es el amor que se tienen el uno al otro desde el primer momento en que se ven. Él podría haber ido a cualquier bar, o podría haber ido a ese bar la noche en que Ally libraba, pero fue esa noche y fue ese bar. Eso es cosa de la serendipia.

Además, esta película tiene una banda sonora espectacular. No solo la canción principal, me han encantado todas las canciones.

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Como ves, diría que la serendipia es cosa de ficción si no fuera porque la viví en mis carnes. Supe lo que era la magia y supe, en ese momento, que aquel chico de ojos grandes sería especial para mí, como así ha sido. Este año se han cumplido veinte años desde que nos conocimos y aunque somos distintos, seguimos siendo los mismos que se sonrieron cómplices cuando escucharon su canción durante su primer beso.

Y tú, ¿has vivido algún episodio de serendipia? ¿Conoces alguna otra película que trate sobre el destino? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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2 thoughts on “Por qué la serendipia convierte las películas más románticas en inolvidables”

  1. Aiiis la serendipia…al final las mejores cosas siempre pasan por casualidad y cuando menos lo esperamos. El destino, yo creo en el, la mayoría de las veces pienso que hay cosas que tenían que pasar, que estaban escritas.
    Tu serendipia es muy bonita. 😍

    1. ¡Gracias! Sí que fue bonito, sí, y si a eso le añades la juventud que teníamos entonces (y los pájaros en la cabeza que tenía yo…) lo hace incluso más bonito.
      Yo también creo que hay cosas que pasan porque tienen que pasar. Gracias por comentar. ¡Besotes!

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