Vamos al cine

5 películas feelgood que te harán sentir mejor

De un tiempo a esta parte hemos encontrado un aumento de películas feelgood. La literatura y el cine se dan la mano, y es muy frecuente que el segundo beba de las fuentes del primero, adaptando historias maravillosas a la gran pantalla. Aunque hay veces que la historia nace para el cine directamente.

Películas feelgood para sentirse mejor

Hay quien va al cine a sufrir, esto es así. Hay películas de terror, o dramas, cuya única función es hacerte pasar un mal rato. Y está bien, yo misma he sido asidua a las películas de terror hasta hace poco. Con los años, lo reconozco, me he vuelto más asustadiza, y lo que antes veía casi sin inmutarme, ahora me causa inquietud y un gasto inmenso en cojines. Los dejo destrozados de morderlos.

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Lo confieso, en realidad voy al cine a comer palomitas y chucherías

No sé si será cosa del insomnio, que claro, no es lo mismo caer en coma al irte a dormir y no enterarte de nada hasta la mañana siguiente que estar despertándote cada dos horas, como me pasa ahora, y que encima alguna de esas coincida con la hora bruja que según la película que acabas de ver es cuando salen todos los demonios. Y que es de noche, hay ruidos extraños por la casa, luces que reflejan sombras que no deberían estar ahí…

También puede ser que los genes estén haciendo su trabajo y me estén convirtiendo en mi abuela, que se asustaba la mujer hasta de su sombra. No descarto nada, la verdad, hace unos años me dio por hacer ganchillo y ahora cruzo las manos por debajo del pecho en un gesto sospechosamente parecido al de Maria Teresa Campos.

Por eso ahora he cambiado de gustos y soy muy asidua a las películas feelgood.

Películas feelgood: romántica para diabéticos

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Quizá he exagerado, ¿no? Por desgracia tengo la mala costumbre de juzgar las cosas según mis gustos y la verdad es que la romántica pura no me gusta mucho. La comedia romántica sí. La histórica romántica (¿queréis otra foto de Jaime?) también. Pero la romántica, romántica, pues no.

Las películas feelgood están como a medio camino. No son románticas aunque tengan romance. No son comedias románticas aunque tengan sentido del humor. Pasa como en las novelas feelgood, tal como te expliqué la semana pasada, que todo está destinado a hacerte sentir bien.

Los cojines de mi sofá lo agradecen infinitamente.

5 películas feelgood para disfrutar

Como en todo lo que tiene que ver con este género, he acudido a mi fuente, que es la invitada especial del mes en el blog: Mónica Gutiérrez. Ella en sí misma es tan feelgood que da gusto pedirle información. Es un pozo sin fondo, y te lo ofrece con una sonrisa. Bueno, hemos hablado por email, la sonrisa me la imagino.

Ella hizo un post con la recomendación de diez películas en el Ateneo Literario, página que regentaba Ana Bolox. Esa página, por desgracia, ya no existe, pero tuvo la amabilidad de enviarme el texto.

¿Por qué si ella me manda diez películas, yo me quedo con cinco? Porque no he visto todas las que dice, pero sí he visto alguna que no sale en la lista. Y porque si no sería copiar y para eso soy un poco vaga. Me parece una pérdida de tiempo copiar algo palabra por palabra que ya está escrito.

Para qué sirve un oso (2011)

Comienzo la lista con una película española, también iba primera en la lista de Mónica. Me sorprendió que estuviera ahí porque la había visto en su momento y me gustó muchísimo, pero es verdad que, pese a que estaba clasificada como comedia no terminaba de ubicarla en ese género. Fue antes de descubrir el feelgood, aunque también os digo que no me comí mucho la cabeza, si no tengo etiquetas que poner no las pongo y fuera.

Para qué sirve un oso cuenta la historia de dos hermanos. Uno, el grandísimo Javier Cámara, es biólogo en el ártico y se harta de estudiar el cambio climático. El otro, el también grande Gonzalo de Castro, vive en el bosque con un chico inglés y es el apodado rey de los osos. Dedica su vida a estudiarlos e intenta ver alguno en libertad, pero no lo consigue.

Completa el elenco Emma Suárez, Geraldine Chaplin y Oona Chaplin, creando unos personajes estrambóticos, propios del género feelgood. Es una película muy divertida que te deja un poso de felicidad importante.

Esta es historia original de cine, no tiene novela asociada, pero si te gusta el feelgood es de visionado imprescindible.

Bajo el sol de la Toscana (2003)

Diane Lane es una escritora en crisis porque su marido le ha sido infiel, y su amiga, interpretada por Sandra Oh, le regala un viaje de diez días a la Toscana para que se airee y renueve fuerzas. Lo que no se imagina es que le cambiará la vida.

En la Toscana se enamora de una casa antigua y decide comprarla. Gracias a eso hará amigos peculiares, se conocerá a sí misma y recuperará la paz perdida, pese a que en algún momento la película podría confundirse con Esta casa es una ruina.

Esta es una adaptación de una novela homónima, pero yo solo he visto la película. Tenía referencias de que la novela era más romántica, pero la cinta, aunque pueda resultar algo tópica, es muy entretenida, y merece la pena ya solo por la magnífica interpretación de Diane Lane.

La novela lleva el mismo nombre y es de Frances Mayes.

Un buen año (2006)

Russell Crowe es un corredor de bolsa que vive en Londres y recibe en herencia un viñedo francés. Se traslada a Francia, al viñedo, con la firme intención de venderlo, pero allí se encuentra con el chateau para reformar, y conoce a una francesa que le roba el aliento, la gran Marion Cotillard. También le ronda una chica de California que afirma ser hija de su tío, el que acaba de fallecer dejándole el viñedo en herencia.

Este tipo de película es aún más tópico que el anterior: el tipo es un capullo de esos que solo conocen el trabajo, trabajo y trabajo, y de repente se ve trasladado a la infancia cuando acude al viñedo. El campo y los recuerdos, además de la francesa morena, le vuelven loco y hacen que su vida de un giro de 180 grados (si giramos 360 nos quedamos como estábamos).

Sin embargo, pese a ser tópica, es una delicia. La historia se desarrolla poco a poco, las escenas entre Russell Crowe y Marion Cotillard son deliciosas, y la historia te lleva meciéndote, entre personajes peculiares, recuerdos de infancia con su tío Henry y una casa que se cae a pedazos, hacia un final que no podía ser otro que feelgood.

También tiene una novela homónima de Peter Mayle.

La pesca del salmón en Yemen (2011)

Esta película sí que no tiene nada de tópica. Ewan McGregor es un funcionario inglés que lleva una vida anodina. Su trabajo es aburrido, su matrimonio es aburrido y él mismo es aburrido. Solo le entusiasma la pesca, y que me perdonen los pescadores, pero menuda juerga debe ser eso.

Todo cambia cuando recibe el encargo de un jeque árabe, a través de su ayudante interpretada por Emily Blunt, de llevar salmones a Yemen con el objetivo de poder pescarlos allí. Él se lo toma a broma, les dice lo que habría que hacer, para empezar, y lo que costaría. Pero no se da cuenta de que trata con un jeque al que los billetes le salen por las orejas.

La historia se completa con personajes secundarios que le dan color y vida, aunque en binomio McGregor-Blunt combina muy bien. El jeque tiene una filosofía de vida que encandila no solo al funcionario gris, también a los espectadores, y me encanta la sátira de la vida política representada por Kristin Scott Thomas.

Te gustará aunque no te guste la pesca.

La novela es de Paul Torday.

La sociedad literaria y el pastel de patata de Guernsey (2018)

Está previsto que se estrene esta película a finales de octubre, y no, no tengo un Delorean con el que viajar al futuro y así haberla visto. Pero no podía dejar pasar este post sin nombrarla. Sé que no está bien recomendar películas que no hayas visto, pero aunque soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, en este caso particular tengo mis motivos.

De las otras cuatro películas, tres de ellas están basadas en novelas, pero aunque he visto las películas y me han gustado todas, no he leído sus respectivos libros. De esta aún no he visto la peli, que la veré en cuanto salga porque adoro a mi hermana y el momento en que me propuso compartir Netflix,  pero sí que me he leído la novela. Y es una auténtica DELICIA.

Juliet es una escritora que necesita inspiración, y recibe, en el Londres que acaba de salir de la II Guerra Mundial, la carta de Charles Lamb, que vive en Guernsey y que está leyendo un libro que perteneció a Juliet. Intercambian varias cartas y en ellas le cuenta que pertenece a la Sociedad Literaria de Guernsey, que fue creada durante la invasión de los nazis, y que se mantiene después de la guerra. Juliet recibe una invitación para visitarlos en su pequeña isla y cuando acude allí no le queda otra que rendirse a la evidencia de que su vida no volverá a ser la misma.

Con que me guste la película la mitad de lo que me gustó el libro me doy por contenta.

**

Y hasta aquí mis recomendaciones. Pero cuéntame, ¿eres más de novelas o de películas? ¿Has visto alguna de las que te he traído? ¡Te espero en los comentarios!

Y si te gusta el chicklit, además del feelgood, estoy preparando una súper guía de lectura con 50 (ni una ni dos, ¡50!) novelas que no te querrás perder. Para que te la envíe en cuanto esté lista puedes suscribirte aquí debajo. Además, de vez en cuando te contaré chismorreos. ¿Te lo vas a perder?

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