De Dirty Dancing a Cuban Fury: cinco películas de baile y una película chicklit

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Cuban Fury sería una película chicklit a no ser porque su protagonista es un hombre. Por lo que es una chicklit sin chick. Seguro que en estos tiempos de etiquetas donde todo tiene un nombre para ser catalogado se llama de alguna manera en especial, pero como yo soy un poco especial y me gusta modelar el mundo a mi manera, me quedo con ese término.

Sesiones de cine en Casa Apuros

Los fines de semana de invierno y la primavera los solemos pasar en casa. Al menos la mayoría de ellos. Este finde en concreto íbamos a salir al parque, pero cometimos el enorme error de ver las noticias del tiempo y un mapa de España plagado de rayos amenazando tormenta nos disuadió. Estábamos vagos para mojarnos. Por lo que establecimos un plan B: comprar guarrerías y ver películas.

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MiniP está en plan mega adolescente, con solo 7 años, que no quiero saber yo la que me espera cuando cumpla 13, y su plan difería del nuestro en un aspecto: ella guarrerías sí, pero peli como que no. Prefiere colgarse del ordenador para ver vídeos del Youtube. Aceptamos, claro. Cualquiera batalla con una preadolescente. Bueno, por eso y porque tengo controlado el Youtube, que además solo ve vídeos de gente jugando al Minecraft o de las Sweet California haciendo retos.

Cuando veo eso me siento como mi abuela cuando me veía con el walkman, que no entendía por qué era feliz con la música atronando en mis oídos y no haciendo ganchillo con ella. Hoy sí que hago ganchillo mientras me pregunto qué clase de serrín le criará a mi hija en la cabeza después de ver semejantes vídeos.

Película chicklit con título de película de coches

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Pero al lío, que me evado. La película chicklit. Hicimos dos sesiones. Como la primera película se nos quedó como corta, buscamos otro título. Cuban Fury. En principio no me llamaba mucho la atención porque con ese título me evocaba a una película de coches. Mi marido es muy aficionado a las películas de la franquicia Fast & Furious, y sinceramente creía que era de ese tipo. No es que me disgusten, he visto algunas y son entretenidas, aunque odio la saga desde que perdí una votación para ir al cine y me tuve que tragar la tercera, que ya te digo que es la peor de todas. No salían los actores originales y me tuve que creer que un treintañero con cara de disgusto (tipo Mark Wahlberg pero menos atractivo) era un adolescente que se ve obligado a ir a vivir a Tokio. Lo demás del guión eran chicas con poca ropa y coches espectaculares. Y un cameo final de Vin Diesel que se lo podían haber ahorrado, claro. No salva ni diez segundos de película.

Como ya estoy escaldada de este tipo de filmes no me llamaba la atención Cuban Fury. Ni siquiera cuando Papá en Apuros dijo que era de baile. Pero como no teníamos ninguna más que no hubiéramos visto, accedí con algo así como una mueca de disgusto. Para ser sincera, tenía planes de quedarme dormida lo que durara la película. Y la pusimos. Y no me dormí.

La historia es puro chicklit

Trata sobre un hombre que en su infancia —casi adolescencia— fue un apasionado de la salsa. Pero no en plan hobby, no. En plan profesional. Bailaba y competía y ganaba todas las competiciones. Hasta que le sucedió algo que lo alejó del baile y se convirtió en un adulto con sobrepeso y bastante deprimido. Un adulto gris, vaya, que no vivía su vida a tope. Pero la cosa cambia cuando aparece una jefa nueva en su empresa y él se decide a conquistarla a través del baile.

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Me encantó, no puedo decirlo más claro. La película es divertida y tiene buena tensión argumental, pero es que además tiene todos los ingredientes de un buen chicklit. Tenemos a un protagonista en un momento de su vida en el que no tiene el control, y que por algo que sucede —llega una jefa que le gusta— decide que es momento de volver a retomarlo. Es superación personal. Y lo que más me gustó es que ni siquiera tiene que adelgazar. Solo mirarse al espejo a sí mismo de otra manera.

Es una película de humor además. Pero he de advertir que es un humor inglés muy inglés que no a todo el mundo le agradará. Parte del equipo es el mismo que la de la película Paul, donde un par de ingleses (uno de ellos es el mismo protagonista de Cuban Fury) se tropiezan con un extraterreste que es más desfasado que ellos mismos. Como en esa película, hay palabrotas, comentarios obscenos, y ganas de hostiar al antagonista. Pero también hay ternura, y mucho baile latino. Por haber hay hasta reggeaton (pero poco).

Los personajes chicklit

Luego están los personajes. No falta ninguno de los habituales en una trama chicklit. Ya he hablado de nuestro protagonista. También está la jefa, que es una mujer guapa que llega nueva a Londres y lo único que busca es que la orienten un poco. El protagonista tiene una hermana y un mejor amigo a los que les cuenta todos sus miedos. Y también está, no podía faltar, el amigo gay. El antagonista es un compañero de trabajo que va de tío guapo que se las liga a todas, y que lo único que hace es reforzar su autoestima humillando al protagonista.

Todos los elementos muy bien llevados a un final digno de una película de este estilo. No defrauda. Podrías estar viendo cualquier otra película de las que dicen que son «de chicas» tranquilamente. Pero me gustó ver a un hombre en el centro de una trama chicklit. Le da un buen toque y apoya mi teoría de que el chicklit lo denominan de mujeres para denigrarlo. Vale para todos los públicos. Pero adultos, que en Cuban Fury dicen muchas palabrotas.

Lo que más me gustó de la película

Pero tengo que confesar un secreto. Hay otro motivo por el que me gustó mucho la película. Uno más profundo y oscuro… No, no voy a confesar que soy bailarina de salsa. No suelo coordinar mucho los movimientos y además la salsa me cansa mucho. Soy muy vaga, yo soy de las que en la pista de baile mueve la cabeza con un cubata en la mano.

No. Si me gustó es porque vi muchas similitudes entre la película y mi novela, la primera, que sacaré este año. Mi protagonista no es un hombre, es una mujer y no baila salsa, pero obviando esos dos detalles, podrían ser historias gemelas. Coinciden los personajes, hasta el antagonista me recordó a la antagonista de mi prota. Pero no en plan «me han copiado la idea», más en el esqueleto. Y confieso otra cosa: me emocionó porque vi que es una historia que funciona.

Pero no os cuento más de la novela, es alto secreto que solo comparto con unas pocas personas. Entre ellas, las suscriptoras a mi lista de correo, de modo que si te ha picado la curiosidad te invito a que te suscribas para no perderte nada.

Más historias de baile

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Y ya que estamos de confesiones, tengo que decir que me encantan las películas de baile. Esta es la única que podría considerar chicklit, las demás son todas más románticas que otra cosa. Pero aún así son entretenidas, y disfruto viendo bailar.

Dirty Dancing

El enganche con este género me viene desde pequeña, desde que vi Dirty Dancing. ¿Hay alguien que no haya visto esa película? Yo siempre fui un bicho raro y soñaba con que alguien me rescataba de mi rincón como Patrick Swayze rescató a Baby.

Flashdance

Luego vino Flashdance (en el orden en que yo las vi, no el cronólogico), que también me encantó y creo que ahí me quedé enganchada para siempre. Me encantó que la protagonista trabajara en un oficio más típico de hombres (recordad que eran los ochenta), pero que luego fuera tan femenina con lo del baile.

Fama

También está la serie Fama, de la que era adicta. La fama cuesta y aquí la vais a empezar a pagar con sudor, ¿recordáis? Lástima que no tuviera talento para bailar, entusiasmo nunca me faltó.

Pero también hay películas modernas de este género:

Step Up

Ver a Channing Tatum bailar no tiene desperdicio.

Espera al último baile

No deja de ser la misma historia de chica conoce a chico, transgrede las normas para bailar pero al final triunfa, pero es entretenida y me encanta el baile moderno.

Grease

Por último no podía dejar de nombrar Grease. Sí, lo sé, es una película musical, pero también tienen baile. Reconozco que la vi muy pequeña y mi mente analítica no era capaz de comprender por qué se ponían a cantar de repente. Pero eso fue un segundo, lo pasé por alto porque las canciones eran geniales y la película la mejor de la historia de los musicales (modernos). Desde luego me marcó la infancia.

Si te quedas con ganas de más recomendaciones, en el blog de Decine21 tienen una lista con nada menos que 100 películas de baile. Entre ellas seguro que hay alguna película chicklit, y así matamos dos pájaros de un tiro. ¿Qué me dices? ¿Bailamos?

¿Eres aficionada a las películas de baile? ¿Cuál recomendarías tú? ¿También bailabas frente al espejo y practicabas con tu hermana la escena del salto en Dirty Dancing?

Pilar G. Cortés

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Mamá, lectora compulsiva, escritora, superviviente de cáncer.

2 Comments

  1. Nunu
    mayo 25, 2018

    ¡Me la apunto! Soy muy fan de los tres actores protagonistas, muy en especial de Nick Frost. Y me encantan tanto los musicales como las películas de bailes, jeje. Debe ser influencia de mi hermana mayor, quizá 😛

    ¡Besos!

    Responder
    1. Pilar G. Cortés
      mayo 25, 2018

      Desde luego, para las influencias, todo cuenta. Esta te va a encantar seguro, tienes más ganado si además eres fan de los actores protagonistas.
      ¡Besotes!

      Responder

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