Más allá del chicklit

Novelas con banda sonora: Las canciones de Vamos a contar mentiras

 

No concibo la vida sin música, soy una de esas personas que necesitan escuchar música constantemente, por eso si me encuentro con novelas con banda sonora automáticamente me interesan. Les da una dimensión más que, a mis ojos, les hace destacar por encima de las demás.

La música como remedio a todo

Esta frase la suelo utilizar para el humor, pero no es que haya decidido cambiarle una palabra para meterla aquí en el post. No, fue al revés. Mi primer remedio contra todo, desde que tengo uso de razón, era la música. Cuando crecí y se me pasó el pavo adolescente, fue el humor. Pero no abandoné la música.

Crecí en una casa con música. A mis padres les gustaba, y aunque tuve «la suerte» de que no eran muy de copla, sí que tuve que aguantar algún que otro recital de lo que entonces llamaba «música de viejos». También tengo una hermana cuatro años mayor (hola May), que escuchaba mucho la radio y luego le dio por el heavy. Y ahí estaba yo, como una sombra molesta pero incansable, con los oídos abiertos recibiendo cualquier estímulo.

De ahí saqué el gusto tan variado. Porque si entonces no aguantaba a Rocío Jurado, por ejemplo, ahora me encanta escuchar esa potencia de voz. Con quien sigo sin poder es con Luis Eduardo Aute, lo siento. Será un genio, no lo discuto, pero me entraban ganas de morirme cuando mi padre lo escuchaba en el coche y ahora también. Y con más razón: sus canciones me parecen tristes y me pone triste recordar a mi padre.

Mis gustos musicales

Todos esos estímulos externos, escuchar a Aute en el coche con mi padre, al Dúo Dinámico y Raphael con mi madre, además de los programas especiales de música que emitían en la 2 (y las películas de Rocío Dúrcal, que me las vi todas varias veces) y la música pop y rock de mano de mi hermana, formaron mi cultura musical.

Al principio, muy marcada: era muy fan de Héroes del Silencio y pasé una fase punk (que no se tradujo en la ropa, aunque me dejó un gusto por el estampado de cuadros rojos un tanto preocupante) y de rock transgresivo español. Pero cuando se me pasó la soberbia de la adolescencia, en la que eres la única persona en el mundo (¡la única en el mundo!) que sabe de música (o de libros, o de escribir), la cultura que había absorbido desde muy pequeña se hizo su hueco y ahí se quedó.

Por eso ahora puedes encontrar en mis listas de Spotify canciones de todo tipo. Y cada una es útil para un estado emocional distinto. Aunque sigo sin escuchar a Aute. Sigo sin ver lo que veía mi padre.

Novelas con banda sonora

La semana pasada vino Cristina Bou a jugar al blog y se trajo 7 canciones feelgood y una chicklit desesperada. Luego le devolví la visita, y me pidió que hablara de Mamá en Apuros contra el cáncer, pero con una lista de música. Me bloqueé y pensé que sería incapaz de ponerle música a mi primer libro benéfico, pero no. Tan solo tuve que pensar un poco y salieron cinco canciones. La banda sonora de mi tratamiento solo tiene una pega: incluye una canción de reggeatón, que, para mi desgracia, me acompañó durante aquellos meses.

Cristina vive su vida también con banda sonora, y su primera novela: Mar de invierno en Cadaqués (la puedes compraraquí), también tiene playlist. Cada capítulo lleva por título una canción, y además la música se integra en el argumento de forma muy natural. Es una novela que se siente, pero que también se escucha.

Blue Jeans, el autor de novela juvenil o new adult romántica, utiliza la música para muchas de sus novelas.

En el género negro tenemos a Gellida que también tiene unas novelas con banda sonora. Concretamente en la trilogía Versos, canciones y trocitos de sangre participan artistas de la categoría de Bunbury, Nacho Vegas o Iván Ferreiro. De nivel.

Vamos a contar mentiras: la banda sonora

Novelas con banda sonora

Cuando nos juntamos las cuatro locas escritoras a escribir relatos sobre la mentira quisimos darle una dimensión especial, y por eso pensamos en la música. Cada una de nosotras pensó en cinco canciones que escuchar junto con nuestro relato, y como ya os he contado que mi cultura musical se nutre de muchas y muy variadas fuentes, mis cinco canciones no podrían ser más diferentes entre sí.

Izaskun pensó que podría darle otra dimensión a la lectura, y nos contó en su blog cómo le podemos dar una cualidad extrasensorial a las novelas con banda sonora.

Inma Bretones también nos habla en su blog Lectora de Tot sobre las canciones que escogió para su relato.

Y yo os voy a contar el motivo por el que escogí estas cinco canciones:

Te falta veneno – Ana Mena

¿Qué hace la canción del culebrón de Bea la Fea en mi lista de Vamos a contar mentiras?, te preguntarás. Y con razón. Mis tres compañeras también se lo preguntan, pero es que la escuché de casualidad justo cuando terminé de escribir el relato y me pareció una señal. Las protagonistas se parecen, llegan tan inocentes a un mundo que quizá les quede grande. Pero tranquilas, que Elena, la protagonista de La sombra del rascacielos no se enamora de su jefe. Aunque podría, eh, que está cañón.

A quién le importa – Rozalén

Me encanta Rozalén y me encanta esta canción, y juntas hacen el binomio perfecto. Este tema es un himno que creo que deberíamos cantar más a menudo. Pero además, es muy de la movida madrileña, de los ochenta. La sombra del rascacielos transcurre en Madrid, y hay un personaje que lleva este himno por bandera.

Hoy la bestia cena en casa – Zahara

Reconozco que este tema está en la lista porque me obsesioné con él según lo sacó Zahara. Lo he escuchado tantas veces en bucle que hasta MiniP se lo sabe de memoria y lo canta en la ducha. Viene muy bien al tema que nos ocupa, a la mentira, y queda espectacular de fondo para la lectura. No puedo dejar de enseñarte el vídeo que es brutal también:

Frente a frente – Bunbury

En esta versión de Cecilia, que también colabora en la canción, Bunbury nos insta a hacer frente a la verdad de las cosas, porque después de muchas mentiras poco queda. Las ganas de llorar al ver que nuestro amor se aleja. Preciosa canción que nos va a mecer mientras leemos.

Unas veces se gana y otras se pierde – Amaral

Hay que afrontar la verdad, por mucho que duela. Y la verdad, como canta Amaral, es que Unas veces se gana y otras se pierde, y esta verdad universal hay que asumirla con deportividad. ¿Será capaz Elena de aceptar la derrota cuando todo estalla?

 

Y a ti, ¿te gustan las novelas con banda sonora? ¿Qué te parecen las canciones que he elegido para mi relato de Vamos a contar mentiras? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

Y si te gusta el chicklit estoy preparando una súper guía de lectura con 50 (ni una ni dos, ¡50!) novelas que no te querrás perder. Para que te la envíe en cuanto esté lista puedes suscribirte aquí debajo. Además, de vez en cuando te contaré chismorreos. ¿Te lo vas a perder?

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2 thoughts on “Novelas con banda sonora: Las canciones de Vamos a contar mentiras”

  1. ¡Pero qué ilusión! Gracias por incluirme 😉 Me encanta tu banda sonora de Vamos a contar Mentiras, y, si no lo tengo ya, es porque estoy esperando ir a España a ver si puedo tener uno firmadito 🙂 ¡Enhorabuena!

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