Mundo Chick Lit

No quieres ser como Bridget Jones: 5 claves para evitarlo

no quieres ser como Bridget Jones

Bridget Jones supuso un cambio para las protagonistas de las novelas. Con su diario, quizá, se inauguró un género nuevo, el chicklit, que ya venía cociéndose desde atrás, pero que no tuvo su punto álgido hasta que llegó ella. Pero aquí te voy a explicar porqué no quieres ser como Bridget Jones.

Protagonista distinta

Corría el año 1996 y yo era joven… esto… todavía sigo siendo joven, ¿no? ¿Hasta cuándo se puede considerar una joven? En fin, corramos un tupido velo… Como decía era 1996 y salió al mercado editorial una novela que revolucionó el mundo literario. Ya nada volvió a ser lo mismo. Era una novela diferente, romántica pero no con la típica historia de amor y su protagonista… Ahh, su protagonista era la caña.

No quieres ser como Bridget Jones
Con esta novela empezó la revolución chicklit

Lo que supuso Bridget Jones en la literatura

Gracias a estas peculiaridades abrió un melón que a día de hoy todavía no se ha cerrado. Empezaron a llamarlo chicklit, de forma despectiva porque era literatura que hablaba de mujeres modernas, de sus vidas modernas y de cómo encajaban todo eso con lo antiguo. Con buscar marido pero mantener su carrera. Con encontrar un hombre que no fuera un mentecato. Con contentar a sus padres, que quieren lo mejor para su hija, pero lo mejor es siempre que se case.

Afortunadamente nos apropiamos del término despectivo, le dimos la vuelta, y a día de hoy hace alusión a un tipo de literatura donde la protagonista busca la superación. Y, en el camino, encuentra el amor (que en muchos casos sigue necesitando como el aire). Cada vez es menos considerada como literatura menor. Ya no nos avergonzamos de leer chicklit (aunque yo nunca lo he hecho sí que a veces me he descubierto justificándome).

No fue el primer chicklit, pero desde luego El diario de Bridget Jones supuso un punto de inflexión y dio paso a otras obras chicklit, a otras escritoras, e incluso ahora mismo tenemos muchas novelas chicklit españolas con las que podemos empatizar mucho mejor porque nos pilla más cerca.

No quieres ser como Bridget Jones

Sin embargo, no quieres ser como Bridget Jones porque Bridget no es la heroína de su propia novela. No es guapísima aunque no lo sepa, es una chica normal. Anda siempre peleando con su peso, cosa que las heroínas románticas no suelen hacer. Y es un completo desastre. En su vida, en su trabajo, en todo. Esa fue la novedad: aunque no quisiéramos, Bridget podríamos ser cualquiera de nosotras. Porque mete la pata hasta el fondo.

Pero no te preocupes, a todas nos han podido pasar cosas de índole dudosa. Si no tienes claro qué hacer para no convertirte en la protagonista de una novela chicklit en la que, en no pocas ocasiones, se pone en ridículo público, aquí te traigo cinco claves que debes evitar si no quieres ser Bridget Jones.

No escribas un diario

No quieres ser como Bridget Jones
Querido diario: no quieres ser como Bridget Jones

Si conocemos todos los entresijos de la vida de Bridget es porque ella misma nos lo cuenta… ¡en su diario! Y nosotras lo leemos con la ansiedad de la fisgona que todas llevamos dentro. Por lo que, si no quieres ser como Bridget Jones, no escribas un diario. Y si lo escribes, que sea en clave, en idioma klingong, o que tenga un cifrado probado por el pentágono para entrar en él.

No cuentes los cigarrillos

Casi mejor no fumes. Pero si fumas, no cuentes los cigarrillos y, sobre todo, no los apuntes en ese diario que no debes escribir. Fumar es un vicio muy feo, que acarrea muchos problemas de salud. Yo hace años fumaba (y contaba los cigarrillos y los apuntaba en el diario, soy un desastre), pero conseguí dejarlo y es la mejor decisión que he tomado en la vida.

No te peses obsesivamente cada día (y apuntes los kilos)

No quieres ser como Bridget Jones
¡Cuidado! Lo carga el diablo

Ay, el peso. ¿Quién no ha estado obsesionada con el peso en algún momento de su vida? Da igual que seas delgada, tengas sobrepeso o seas extremadamente curvy, es algo que nos une como mujeres. Y a la vez nos separa, porque miramos con envidia a la que está en el peso en el que nos gustaría estar a nosotras. Por eso, lo mejor, es que no te peses. Y que no apuntes los kilos.

Es solo una cifra, que no te debe condicionar. Eres una persona válida independientemente de la cifra que muestre un electrodoméstico malvado. No dejes que nadie te diga lo contrario. Bridget ponía mucho empeño en apuntar cada día su peso, y se sentía una ciudadana de segunda porque sobrepasaba lo que ella creía que era el peso correcto. Créeme, no quieres ser como Bridget Jones, es una mierda sentirse así.

No te obsesiones con el matrimonio

¡Por favor! Esto es fundamental. ¿En qué siglo estamos? Ya en el siglo XX quedaba obsoleto, pero lo deberíamos haber superado en el XXI. No somos personas de segunda si no tenemos marido. No somos menos válidas. Si lo que quieres es casarte, genial, pero que no sea una imposición social. Al fin y al cabo, quien tiene que vivir tu vida eres tú, no la sociedad.

Si quieres encontrar a alguien de quien enamorarte, seguro que lo lograrás. Pero, si no quieres ser como Bridget Jones, no debería ser el único objetivo de tu vida.

No uses Twitter a la vez que una botella de vino

Si conociste a Bridget cuando salió la novela, no serás lo que llaman nativo digital, por lo que no sabrás muy bien cómo va eso de las redes sociales. No digo que no sepas manejarlas, puede que seas una experta. Pero lo normal es que alguna de ellas se te haga bola.

Lo mismo le pasa a Bridget, después de 20 años se encuentra con que existe Twiter. Y lo hace una noche en la que, además, se hace muy amiga de una botella de vino. Deberían advertirlo en las botellas: no usar Twitter bajo los efectos del alcohol. Puedes organizar una buena en una sola noche. Ganar muchos seguidores, y seguir ganándolos a costa de someterte a humillación pública. Y sin nadie a quien echarle la culpa, encima.

Bonus track. No seas como Bridget: sé tú misma

De cualquier modo, ya seas un desastre de la naturaleza o la perfección hecha persona, lo mejor es que seas tú misma. A Bridget la dejamos para las novelas, y nosotras lo que tenemos que hacer es vivir nuestra vida como si fuéramos las protagonistas absolutas. Ir de divas, de divinas y de todo lo que surja, porque no queremos ser como Bridget Jones, queremos ser nosotras mismas.

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Cuéntame, ¿has leído las novelas de Bridget Jones? ¿Te sientes identificada con ella?

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