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Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato o cómo visitar Stromboli sin salir de casa

Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato

La semana pasada te presenté a la autora, y hoy te quiero hablar de su última novela, Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato de Patty McMahou.

Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato
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Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato o cómo visitar Stromboli sin salir de casa

Si hay una cosa que hay que reconocerle a Patty McMahou es el gusto por los títulos largos. Su anterior novela, por la que la conocí, se llamba Olvídate de la lotería y deja que te toque yo, título que al principio me espantó un poco, pero que luego le fui cogiendo el gusto hasta el punto que el pulpo de la portada me cayó simpático y todo. No era para menos.

Pero hoy te voy a hablar de Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato, su última novela. La sinopsis la puedes leer en esta página de Esencia, su editorial, pero por si te da un poco de pereza, te cuento por encima de qué trata. Malena está a punto de casarse, pero justo el día de su boda contempla su vestido colgado del armario: no se lo va a poner porque su novio la ha dejado. Su mejor amiga, Vecky, decide por ella que no puede quedarse llorando por alguien que la ha despreciado de esa manera y hace unas gestiones para aprovechar las dos juntas el que iba a ser su viaje de novios. Malena se ve arrastrada hasta la isla de Stromboli, en Italia, porque su novio (ahora exnovio) no quería un viaje de novios típico que la propia Malena hubiera preferido: el viaje al Caribe con el que sueñan todas las novias, con su pulsera de todo incluido.

Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato

Un viaje de novios atípico: la isla de Stromboli

Una de las cosas más significativas de esta novela es el entorno. Se nota, tal como nos contó Patty McMahou en la entrevista para el blog, que ha visitado el lugar, y que le impactó. Porque casi es un personaje más. Nos introduce entre sus calles, nos regala imágenes preciosas del volcán en erupción, y hasta podemos saborear auténtica comida italiana, aunque yo no sea muy fan de las alcaparras.

Casi como un personaje más tenemos el placer de conocer esta isla del mar Tirreno de una forma profunda pero no pesada. Con la excusa del viaje de novios, ahora reconfigurado en viaje de amigas, vamos de excursión de la mano de Malena y de Vicky que, además, puede que encuentren algo más que souvenirs en su viaje.

El tono diferente de la novela

Además de contar con ese enclave especial, Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato destaca por su tono desenfadado. Es Malena quien nos cuenta su historia en una narración en primera persona, salvo contadas excepciones en las que un narrador omnisciente se sitúa desde el punto de vista de su amiga. Y Malena está enfadada, muy enfadada con su novio y con todo el mundo alrededor. Es malhablada y borde, y eso no solo nos lo muestra en las conversaciones, también en la narración.

Esto, lejos de hacer que la novela chirríe, le da un punto gamberro que le pega mucho a todo lo que sucede dentro de la historia. Porque Malena además, lucha consigo misma para no sentir lo que siente, porque cree que no debe sentirlo todavía. Y cuando conoce a Donatello y se lo encuentra en todas partes, reniega de él, de su italiano y de sus ojos verdes de una forma muy graciosa.

Los personajes de Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato

Pero aunque es Malena quien cuenta la historia, no solo trata de ella y de su novio, el que la deja plantada en el altar. También es la historia de Vicky, que es quien tira de su amiga para sacarla del pozo donde está metida. Vicky también es malhablada y mucho más descarada que Malena. Vive su vida sin importar lo que piensen los demás, cosa que a veces escandaliza a Malena. Ambas hacen un tándem muy interesante, complementándose. Son dos amigas como podrían ser cualquiera, diferentes entre sí, que si las conoces por separado igual piensas que no tienen nada que ver la una con la otra, pero que cuando las ves juntas puedes distinguir la magia que las une.

Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato
Malena esperando a Borja, que no va a llegar a la boda. Que no os engañe, está a punto de quitarse un zapato para tirárselo a la cabeza.

También están los padres y los abuelos de Malena, que los pobres tienen que apechugar con la mañana del que iba a ser el día de su boda. Claro que su padre le esconde el alcohol, todo menos el anís que se agencia su abuela, pero que no comparte. Así de pintorescos son, en una escena inicial digna de una película.

De Borja, el novio a la fuga, y su familia, casi mejor no voy a hablar. Porque no se porta nada bien con Malena según vamos descubriendo a lo largo de la novela gracias a pequeños flashback que va recordando la protagonista. Te vas enterando de pequeños detalles que te entran ganas de coger a Malena por los hombros y zarandearla. Pero eso lo hace Vicky, su amiga, por nosotras, así que es como si lo hubiéramos podido hacer nosotras mismas.

Y luego están los italianos. Conocemos a Donatello, a sus primos y a casi toda su familia, ya que nos lleva (a nosotras de la mano de Malena y Vicky) a una fiesta familiar en la que celebran el cumpleaños del abuelo. No hay italiano feo, parece ser, porque si hay rasgos un poco menos apetecibles, lo complementan con un acento para derretirse.

El punto erótico de Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato

Aunque en la editorial la clasifican como comedia romántico-erótica, yo no diría tanto. Es verdad que hay algunas escenas de sexo, muy bien tratadas, por cierto, son tan naturales y están tan bien metidas en la trama que incluso sería raro que no aparecieran. Pero yo considero (y esto es una apreciación muy personal) que las novelas eróticas son casi todo escenas de sexo con algo de trama entremedias, y esta novela no es así. Es una comedia romántica, incluso puede que chicklit, aunque no cumple todos los requisitos para ello sí que cumple la mayoría, pero no la clasificaría de erótica pese a las breves escenas de sexo.

Recomendada con dos rombos

Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato
El volcán no es lo único caliente en la novela.

Claro que Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato no es una novela para todos los públicos. Está recomendada con dos rombos, pero no solo por el sexo, también está el tema del lenguaje. Hay muchas palabrotas y frases bordes, cortantes. Esto me ha hecho mucha gracia, es una de las razones que hacen especial a esta novela, pero entiendo que haya personas que no les guste demasiado, y hay que advertirlo.

Aún así, yo creo que es una novela que merece la pena leer. Te vas a encontrar con una protagonista gamberra e irreverente y una historia diferente. La visita turística por las islas de la mar Tirreno es espectacular y las imágenes que te describe del volcán Stromboli en erupción hacen que te apetezca ir allí en las próximas vacaciones. A mí me ha descubierto un rincón de Italia del que no había oído hablar, y que he marcado en el mapa como destino futuro.

Si a ti también te gusta viajar, aunque no dispongas del tiempo o del dinero, como yo, te va a encantar esta novela. Tú dale una oportunidad y ya me contarás. Te vas a reír, vas a disfrutar de un paisaje espectacular, vas a vivir un romance, unas escenas tórridas en las que ni siquiera va a sobrevivir la ropa interior y vas a cerrar la novela con la sensación de haber vivido dos vidas. ¿Qué más se puede pedir?

Y tú, ¿has leído Ni tú eres un príncipe ni yo he perdido un zapato? ¿Lo vas a leer? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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