Vamos al cine

Lo que he aprendido de ser mujer con La maravillosa Mrs Maisel

La maravillosa Mrs Maisel

Leyendo la última novela de Jojo Moyes, La última carta de amor de la que te hice esta reseña, me acordé de esta genial serie que es La maravillosa Mrs Maisel. Tanto una como la otra hacen un retrato de lo que es ser mujer en la década de los sesenta. Vamos, para ser exactos, finales de la década de los cincuenta, cuando aún no habían empezado a cambiar las cosas.

La maravillosa Mrs Maisel

Cartel de La Maravillosa Mrs Maisel

La maravillosa Mrs Maisel es una serie de televisión que puedes encontrar con la suscripción de Amazon Prime video. Antes de nada, antes de decirte qué he aprendido con esa serie o de contarte lo maravillosa y fantástica que me parece, te diré que tienes que verla. Sin que yo, o cualquiera, te diga nada. A partir de ahora te intentaré explicar los motivos por los que me parece tan genial, aunque no sé si seré capaz.

Está plagada de diálogos chispeantes, de conversaciones inteligentes y de un humor muy fino, muy irónico. Los personajes son geniales, todos ellos, pero sobre todo la manager de Midge, Susie Myerson, que le da el contrapunto perfecto a la femineidad de Mrs Maisel. Son como dos caras de una misma moneda, y no solo en asuntos femeninos. El tándem que forman es sencillamente perfecto.

De la mano de Amy Sherman Palladino

Las chicas Gilmore

Tiene la firma de quien creó Las chicas Gilmore, que si ya llevas un tiempo por aquí sabrás que es una de mis series favoritas (y por eso lo es también de Valentina, la protagonista de mi novela). La maravillosa Mrs Maisel trata sobre Midge, una muchacha de veintipocos años, casada, con dos hijos, que adora a su marido y haría cualquier cosa por verle feliz. Como, por ejemplo, llevar un asado al dueño del club donde su marido actúa —como aficionado— de humorista para que le den el mejor turno posible.

Pero su marido no tiene gracia para la stand-up comedy. Y en una mala noche termina por pagarlo con la pobre Mrs Maisel, a la que abandona justo después de decirle que tiene un lío con su secretaria. Ella, que no es mujer de quedarse quieta, se emborracha y termina la noche sobre el mismo escenario que ha visto fracasar a su marido —futuro exmarido—, haciendo un monólogo improvisado. Así descubre su vocación y comienza la serie.

Ser mujer para la maravillosa Mrs Maisel

La maravillosa Mrs Maisel transcurre, como ya he dicho, a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado. En los primeros capítulos ya nos muestra lo que es ser mujer en aquella época: básicamente un adherido al hombre. La mujer sin el hombre no es nada. Su único propósito es servirle y hacerle la vida más fácil, ya sea llevándole las zapatillas, siendo un bonito adorno para mostrar ante el jefe, o usando sus encantos —culinarios— para conseguirle una franja horaria más favorable.

Mrs. Maisel cocinando

Eso era ser mujer entonces.

Viendo la serie he aprendido que yo no soy ese tipo de mujer, para nada. Hay una escena que me parece tremendamente edificante, y que viene a resumir todo lo que significaba ser mujer entonces:

El matrimonio Maisel se prepara para irse a la cama. Ambos se acuestan, ella perfectamente peinada y maquillada. Se dan las buenas noches y apagan la luz. Al rato, Joel, el marido, se ha dormido. Midge abre los ojos y se levanta despacio, sin hacer ruido para que su marido no se despierte. Va al baño y allí se quita el maquillaje, se frota la cara con jabón y se aplica crema hidratante o una mascarilla. Luego le toca el turno al pelo: se lo cepilla, se coge unos ruletes y finalmente se coloca una cinta para que no se muevan. Antes de meterse en la cama baja la persiana lo justo para que, a la mañana siguiente, el primer rayo de sol le de en la cara. Es entonces cuando se duerme.

A la mañana siguiente se despierta antes que Joel gracias al truco de la persiana. Se vuelve a escabullir de la cama, sin que su marido se entere y se va al cuarto de baño. Se quita la mascarilla, se aplica cremas en el rostro y se maquilla. Finalmente se peina. Cuando considera que está perfecta, se vuelve a meter en la cama. Al rato Joel se despierta y le da un beso a su mujer, que se está haciendo la dormida desde que se ha levantado para maquillarse. El marido no la ve sin maquillaje nunca.

El manual de la buena esposa
El libro de cabecera de Mrs Maisel

Esta escena me impactó mucho. Porque ni siquiera su marido, la persona con la que ha decidido compartir su vida, con la que tiene dos hijos, la ve como es ella en realidad, sin el maquillaje o sin un pelo fuera de su sitio. Evidentemente es fruto de la educación recibida: más adelante hay una escena casi idéntica con la madre de Midge.

Lo que aprendí de ser mujer con la maravillosa Mrs Maisel

Gracias a esta serie he aprendido qué era ser mujer entonces (finales de los cincuenta, principios de los sesenta) y, desde luego, no resultaba nada fácil.

Que a día de hoy venimos arrastrando costumbres que vienen desde entonces, y que muy fácilmente confundimos con educación.

He aprendido que para presumir, hay que sufrir. Que si quieres ser una mujercita como Mrs Maisel, debes estar perfecta en todo momento para el hombre. Que no puedes dejarte ver en un renuncio ni un segundo.

Que el pilates y el ejercicio para conservarte en forma no es algo moderno. Que ya entonces había clases para mantener la figura firme.

Que medirte cada mes obsesivamente el contorno de tu cuerpo no es cosa de una sola persona. Y que, además, te puedes sentir orgullosa si tus medidas apenas han variado.

Que ser mujer es difícil porque no lo puedes compaginar con casi nada más. Si eres mujer, y además, madre, te será muy difícil tener una carrera en el mundo del humor, por poner el ejemplo que nos ocupa, aunque seas buenísima en ello. Si no te cuelga algo entre las piernas, tu talento no cuenta.

He aprendido que si sonríes y no dices lo que piensas, todo el mundo (sobre todo los hombres) te dirán lo guapa y estupenda que eres. Y sufrirás un montón.

Y al final es lo que cuenta, ¿no?

Nota final

No sé si te he asustado o te he alegrado un poco con este post. En realidad mi única pretensión era recomendarte esta serie que me pareció tan genial que me vi las dos temporadas que hay en Prime del tirón, y luego me quedé con una sensación de vacío que todavía no he sido capaz de solventar. Necesito la tercera temporada. Ya.

¿Has visto la serie? ¡Pues dime qué te ha parecido en los comentarios!. También me puedes recomendar alguna, a ver si se disipa esta sensación de haberme quedado huérfana de series. ¿A cuál te has enganchado tú sin remedio?

***

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2 thoughts on “Lo que he aprendido de ser mujer con La maravillosa Mrs Maisel”

  1. Hola! No había oído hablar de la serie, ni la conocía… Es posible que la apunte, por curiosidad 🙂
    Un besote! Feliz finde!

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