Mundo Chick Lit

Helen no puede dormir, Marian Keyes

Imagen de un cupcake con la portada del libro Helen no puede dormir.

Sinopsis (contraportada): Helen Walsh no cree en el miedo -es un invento de los hombres para conseguir los mejores puestos y más dinero-, pero lo que no puede negar es que el mundo se está desplomando a su alrededor. Es detective privado y tiene cada vez menos trabajo, la van a desahuciar de su piso y ahora vuelve a encontrarse con todos sus demonios.

Y uno de ellos es Jay Parker, un ex novio encantador, aunque nada fiable, que le pide que localice a un cantante desaparecido. En cinco días, Wayne Diffney tiene que tocar en un concierto muy importante, pero se ha esfumado sin dejar rastro.

La relación de Helen y Jay acabó tan mal que ella se pone enferma solo con oír su nombre. Además, ahora tiene un nuevo novio, Artie Devlin, muy considerado y muy sexy, y con quien se lleva de maravilla… Si no fuera por su ex mujer, que siempre está por casa, y por su hijo, que odia a Helen…

Pero ella nunca obedece las reglas, ni siquiera las suyas propias, y su peor enemigo está en su propia cabeza.

 

Tanto hablar de Marian Keyes seguro que a alguien le habrá despertado la curiosidad. Que dicen que la curiosidad mató al gato, pero yo siempre le leí a Stephen King una coletilla a ese dicho que me encanta: pero la satisfacción lo resucitó. Y aquí vengo yo, a resucitar a quien haga falta.

Como ya os he contado, Marian Keyes escribe genial, es la reina del chick lit, aunque esta última entrega (hasta el momento) de la familia Walsh se escapa un poco del género. Es menos ligera de lo que puede ser una historia de este tipo.

La depresión

Ya había comentado que la escritora comenzó su andadura con historias muy locas, que sí que trataban temas serios de fondo, pero con una frescura y un optimismo que yo no había encontrado en ningún libro hasta el momento. Pero eso cambió después de la depresión.

Marian Keyes nunca ha negado las cosas que le han sucedido. Igual que declaró que había sido alcohólica y esto transcendió a su literatura, hace unos años confesó que había pasado por una depresión.

Esta depresión le afectó a muchos niveles, y también transcendió a sus letras. Esto tuvo un efecto positivo y otro negativo (bajo mi punto de vista): el positivo es que sacó un libro de recetas de postres, con el que hago unas cupcakes estupendas. Se llama Salvada por los pasteles, y además de las recetas cuenta que cocinar le salvó la vida.

En plena lucha contra la depresión había días que se levantaba y pensaba: ¿me suicido? Y luego se decía a sí misma: primero voy a cocinar un poco. Y con eso pasaba un día más sin suicidarse, cosa que le agradezco infinito porque la adoro y no sé qué haría sin sus libros.

La parte negativa es que este Helen no puede dormir fue casi inmediatamente posterior a su depresión y eso se nota.

¿Por qué no duerme Helen?

Helen es la pequeña de los Walsh. La hemos ido viendo crecer a lo largo de la saga. A mi me encantaba. Helen es asocial, borde e irreverente. Dice siempre lo que piensa, y no busca gustar a la gente. Es más, le encanta provocar y que la odien. Y aunque sigue siendo ella, creo que podría haber dado mucho más juego si no hubiera sido por la depresión. La suya y la de la autora.

Aún así, sigue siendo Helen, envuelta quizá en una nube negra, pero sigue teniendo respuestas mordaces y su alocada forma de vivir la vida.

Helen nos cuenta su historia desde que se ve obligada a volver a vivir con sus padres. Ahora es mayor, ya no es una jovencita alocada, tiene una relación estable y un trabajo que hasta hacía poco la ayudaba a pagar las facturas. Pero el mundo del detective privado está de capa caída, con la crisis, y ya no puede hacer frente a los pagos de la hipoteca. Por eso se ve obligada a aceptar el encargo que le hace su ex- novio, Jay, de buscar a uno de los componentes de la que fue la mejor banda irlandesa diez años atrás.

Lo que me ha parecido la novela

Poco a poco los misterios se van deshaciendo, los de la búsqueda del cantante y el misterio propio de Helen, que como ya nos tiene acostumbrados Marian, se va destapando poco a poco hasta que al final se desvela todo. Tiene una narración excelente, y lo que más destaco es que es una radiografía excelente de la depresión. Tanto que, yo que soy un poco hipocondríaca, creía que sufría de una mientras lo leía.

A pesar de la oscuridad, es una novela que me ha gustado mucho. Como viene siendo costumbre con los libros de Keyes, me ha absorbido de tal manera que no era capaz de dejar de leer, y cuando me veía obligada a soltar el libro una parte de mi cabeza estaba pensando siempre en volver a cogerlo. El argumento es alocado y divertido, y los personajes satélite son geniales, como siempre. Todos muy reales, que aportan el toque de locura necesario en las novelas de Keyes.

Un libro genial pero…

Como digo es un libro muy recomendable, con atmósfera propia, que se lee en un suspiro y que sufres y disfrutas a partes iguales. Aún así no lo recomiendo para iniciarse con la autora. Si aún no has conocido las letras de Marian Keyes, es mejor que empieces por uno de antes de la oscuridad. Por cualquiera, de hecho. Incluso te invito a averiguar más de la familia Walsh, así podrás descubrir a una Helen más joven y más loca.

 

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