Más allá del chicklit

Cómo puedes aprender a hacer punto sin clavarte la aguja

aprender a hacer punto

Con esto del confinamiento y de estar encerrada en casa he redescubierto una labor que tenía un tanto oxidada: el punto. Suelo hacer ganchillo en los ratos muertos y de repente me entró la fiebre de querer investigar y me puse a mirar cómo aprender a hacer punto sin clavarme las agujas. Y ante mí se abrió un mundo nuevo.

El camino de baldosas amarillas

Ya conocía el punto a dos agujas: lo aprendí de pequeña. En mi familia se nos enseñó a todas las primas a hacer labores. Mi abuela sobre todo hacía ganchillo (lo que también se conoce como crochet), pero también hacía dos agujas. Conseguí aprender con éstas últimas pero el crochet no cuajó conmigo.

Hace unos cinco años me quise quitar la espina y comencé a trabajarlo tímidamente, poco a poco. Un muñequito por aquí, otro por allá. Pero este año he cruzado la línea que separa el nivel aprendizaje del nivel experto y comencé a ganchillear a lo bestia. Todo el día con la aguja, tanto, que hasta me salió una herida en el dedo gordo de la mano. Delicadita que es una.

Baby Yoda

Las malas influencias

Como escribir, hacer ganchillo parece una actividad muy solitaria, pero no es así. Al igual que con escribir, la labor mejora si la puedes compartir con alguien. Yo para la escritura ya tengo un nutrido grupo con el que charlar de lo que nos apasiona. Y con la labor, también.

Tengo a mi madre y mi hermana mayor, más expertas y más variadas que yo. Además de ganchillo hacen pachtwork y hasta bolillos. Pero también tengo a Ari, que está al mismo nivel en el que yo me mantengo y gracias a la cual he descubierto cómo aprender a hacer punto. Sin clavarme la aguja ni hacer bufandas aburridas.

A ella le empezó a intrigar cómo se hacían los calcetines. Detrás fui yo. Ella descubrió un método, y una página web de una mujer que vive en Oxford que traduce las técnicas y te las enseña. Empecé a ver los vídeos de esta chica, Belén de Tejer en Inglés, y se me abrió un mundo ante mis ojos.

Descubre en Ravelry cómo aprender a hacer punto sin clavarte la aguja

Como en El club de los viernes, donde la protagonista tiene una tienda de lanas con un rincón donde siempre se quedan a tejer juntas, Belén tiene un grupo en Ravelry para que podamos tejer muchas personas juntas de todas partes del mundo.

Ravelry es la página web que ha supuesto el descubrimiento del año para mí. Ha sido aprender a usarlo gracias a los tutoriales que Belén de Tejer en Inglés tiene en su web, e iluminarse mi existencia con posibilidades de tejer infinitas. Es la página web esencial para quien teje, ya sea con el número de agujas que sea (hace poco he descubierto que se puede tejer con más de dos agujas… Yo no lo veo, son más agujas que manos, pero parece ser que es posible).

Además de patrones, una cantidad ingente de patrones, algunos de pago y otros gratuitos, en Ravelry tienes foros de discusión y grupos de tejedores para poder compartir las experiencias con nuestros proyectos.

Aprender a hacer punto ahora es moderno

Gracias a esta página he redescubierto el punto y me he puesto a investigar cómo aprender a hacer punto, y no he tenido ningún percance con las agujas. He aprovechado la cercanía de mi cumpleaños para proveerme de las agujas necesarias y de los materiales, y me puse manos a la obra. Aparte de algún agujero donde no correspondía, todo ha resultado limpio y sin sangre.

Conociéndome como me conozco, ya me veía con una aguja clavada en un ojo.

Lo bueno es que tenía una idea de lo que era hacer punto un tanto anticuada. En mi cabeza se sucedían las imágenes de chaquetas sosas, de jerseys demasiado gordos y con las mangas colgando. Pero no. He visto que hay un millón de diseños modernos que quedan espectacularmente bien. Y luego están los calcetines. Debe ser una maravilla poder hacer unos calcetines y ponértelos. ¡Usarlos! Lo que suelo tejer no es para usar. Solían ser las muñecas, que quedan preciosas, pero que dejo en la estantería y cuando más vida tienen es cuando las roba la gata para jugar con ellas.

Mi vida ha cambiado desde que he investigado cómo aprender a hacer punto. Mi cabeza está que explota con la cantidad de estímulos visuales que le transmito. Mirando los patrones, algunos aún ininteligibles para mí, pero que algún día sabré hacer. Mi objetivo ahora es aprender a hacer un jersey. Lo veo tan fuera de mi alcance que si algún día termino uno haré una fiesta o algo así.

En qué puede ayudarte aprender a hacer punto

Hay quien dice que el punto es el nuevo yoga (yo lo decía mucho con el ganchillo) y no se equivocan. Ahora que está tan de moda el mindfulness (si te interesa el tema seguro que conoces el blog de Pilar Navarro Colorado), esa actividad que lo único que pretende es que te enfoques en el momento presente, también está de moda el punto y es porque están muy relacionados.

Cuando estás tejiendo estás pendiente de tu labor. De contar los puntos, de por dónde debes meter la aguja y por dónde sacarla, de cómo te va quedando el proyecto. También puedes tejer mientras haces otras cosas, como charlar con amigas, como hacían en El club de los viernes, que ya te he mencionado, o como hacía Bernadette, en Dónde estás Bernadette, mientras hablabas con unos clientes de arquitectura. También puedes ver la tele, una serie o una película.

Novelas y series que conjuntan con aprender a hacer punto

Es complicado leer y tejer a la vez, al menos si eres una novata, como yo, pero hay ciertas novelas chicklit que hablan de tejer, o cuya trama está directamente relacionada con el tejido.

Te puedo poner tres ejemplos

El club de los viernes, Kate Jacobs

Con El club de los viernes puedes aprender a hacer punto
Lo puedes conseguir en Amazon

Georgia regenta una mercería, en la que tiene un hueco, una mesa, para sentarse a tejer junto con algunas de sus clientas. Mientras le hacen nudos a la lana ayudadas con sus agujas, desenredan sus propias vidas.

En realidad no es una sino tres novelas, ya que tiene dos continuaciones.

Dónde estás, Bernadette, Maria Semple

Dónde estás Bernadette
Lo puedes conseguir en Amazon

La historia cuenta la vida de Bernadette, una mujer arquitecta que de un día para otro desaparece sin dejar rastro. Sin embargo su hija no se da por vencida y decide buscarla por su cuenta y riesgo. Bernadette es una tejedora compulsiva que hace jerseys a punta pala y luego los va regalando según los termina. Además de eso, es una novela genial. Si no la conoces, es porque no tienes mi Superguía de lectura chicklit, que puedes conseguir gratis en el cajetín de más abajo, porque es una de las cincuenta propuestas de novelas chicklit que contiene.

Me he llevado la sorpresa de que el año pasado hicieron una película basada en esta novela, con Cate Blanchet como Bernadette. Espero que hayan dejado el detalle de hacer punto.

Dominga, un relato feelgood sobre la amistad entre generaciones, de Pilar G. Cortés (ejém, yo misma, ejém, ejém)

Dominga aprender a hacer punto
Lo tienes en Amazon

Leire es una escritora que se recluye en el pueblo para escribir su novela. No es el eje de la historia, pero el ganchillo es una de las cosas que unen a Leire y a Dominga.

Luego hay series que piden ser vistas con una labor entre manos. En mi caso te podría decir muchas, pero lo voy a resumir en tres:

Downton Abbey

Downton Abbey

Hace no mucho te conté mis cinco razones para vivir en Downton Abbey. Es una serie tan maravillosa que me estoy planteando verla de nuevo. ¡Y son siete temporadas!

Anne with an E

Anne with an E para aprender a hacer punto

Ay, Ana de las Tejas Verdes. Qué historia, esa huérfana que es adoptada por error, ya que pidieron a un chico que les ayudara en el campo, pero que se gana el corazón de los hermanos Cuthbert. La nueva serie de Netflix tiene una única pega: sus tres temporadas saben a poco.

La maravillosa Mrs. Maisel

La maravillosa Mrs Maisel

La maravillosa serie de la maravillosa Mrs. Maisel es simplemente… maravillosa. Ya te lo conté largo y tendido en esta entrada, pero es perfecta para reírte mientras le das vueltas y más vueltas a las agujas. Si te descuidas terminas con una bufanda del tipo del doctor Who (de larga) y, lo peor, que se te acaba la serie demasiado pronto.

No sé qué más se le puede pedir, para mí que aprender a hacer punto no tiene más que ventajas. Te ayuda a desestresarte, te mantiene enfocado en el presente, y además te permite ver series a la vez que creas algo bonito. Algo de lo que te sentirás más que orgullosa.

Aprender a hacer punto y a algo más

Con esto de aprender a hacer punto me ha entrado el gusanillo de aprender más cosas. Además, soy de natural envidiosilla, y como me he puesto a ver vídeos de tejedoras como si no hubiera un mañana, al final me han entrado las ganas, me ha picado el bicho y sigue zumbando cerca de la cabeza: voy a abrir un canal de tejido.

¡Sí! ¿Estoy loca? Posiblemente, pero es algo que no quiero quedarme con las ganas de hacer. Cada primer domingo de mes sacaré un vídeo sobre tejido, donde podrás cotillear sobre lo que he hecho durante ese mes, y además te contaré qué lecturas me han gustado, para que no sea todo tejido.

Este domingo, el día de la madre, que es además mi cumpleaños, será la primera entrega. Espero que no sea la última, que me ha costado un mundo decidirme, pero si no gusta me parece que no me va a costar nada decidir dejarlo. ¡Todo sea por aprender a hacer punto!

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Y tú, ¿sabes tejer? ¿Lo hacía tu abuela pero tú te ves incapaz? ¡Cuéntamelo en los comentarios! Me encantará saberlo.

Y para que no te pierdas ninguna novela chicklit, hable sobre tejer o no, tienes la Superguía de lectura chicklit ¡gratis! Con 50 títulos de novelas chicklit para que nunca te quedes sin leer. Tan solo tienes que dejar tu correo aquí debajo y, como por arte de magia, aparecerá en tu buzón de correo electrónico.

2 thoughts on “Cómo puedes aprender a hacer punto sin clavarte la aguja”

  1. En mi casa no ha habido nadie que haya tejido. Ni mi abuela. Y a mi madre nunca le ha atraído. Yo llevo un par de años ahí mirando videos de youtube, pero de bufandas no salgo… De las series me llevo anotadas las dos últimas, que no las he visto.
    Besotes!!!

    1. Margari, créeme cuando te digo que hay vida más allá de las bufandas, y más divertido de tejer. No es tan difícil, si yo lo he logrado lo puede hacer cualquiera.
      Seguro que las series te encantan, ya me dirás.
      ¡Besotes!

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