Conociendo a Autoras Chick Lit

Ana González Duque como nunca la habías leído

Después de haberme leído Proyecto Bruno en una sola tarde, supe que tenía que dar a conocer a Ana González Duque en mi blog. ¿Y qué mejor manera que con una entrevista? Pues ahí que me lancé, le envié las preguntas y me contestó en un suspiro. La amenaza de pisarle el pie con el tacón de aguja no tuvo nada que ver en su rapidez. Claro que no. Comenzamos con las preguntas:

 

Dudo que haya alguien en la blogosfera que no te conozca, pero todo puede ser… Por si queda alguien que se haya despistado,

¿quién es Ana González Duque?

Puedes contestar en primera persona, no hace falta que hables de ti como si no te conocieras, a no ser que te apetezca, claro.

Sí además eso de hablar en tercera persona, hace que parezca el Papa. Soy escritora de fantasía juvenil y comedia romántica, adicta a la lectura y un bicho raro a la que le gusta el marketing online. También soy booktuber, podcaster y lectora editorial. Ejerzo de madre de dos adolescentes y esposa de un señor que tolera mis excentricidades (y que le llene la casa de escritores) con calma.

¿Cómo comenzaste a escribir?

Empecé tan pequeña que ni me acuerdo. Tengo una saga de romántica en cómic dibujada con unos ocho o nueve años que les encantaba a mis compañeras de clase (y que ahora entiendo por qué las profes se reían cuando la leían). Y una novela de fantasía juvenil escrita como con once años, que creo que es la primera de las muchas que jamás verán la luz. En una caja en mi estantería debe haber unas diez novelas inéditas más cuentos y poemas a porrillo.

Algún día tengo que hacerme un Marie-Kondo y tirarlos, no vaya a ser que me muera y mi familia los publique. Me daría un patatús.

Ana González Duque
Tiembla, Marie Kondo

¿Te has formado para ser escritora? ¿Si es así, cómo?

Me he formado de muchas maneras: leyendo mucho, primero. Tuve la suerte de que mi madre llevaba la biblioteca del instituto donde estudié, así que todas las novedades editoriales pasaban por mi casa. Y luego, con cursos, con mentores, con libros… Sigo formándome. Siempre que encuentro algo que quiero aprender a hacer busco quién me ayude a conseguirlo.

Ahora vives de la literatura, pero esto no siempre ha sido así. ¿Cómo fue el momento en que decidiste cambiar tu vida y dar el salto para ser solamente escritora?

Creo que fue después de publicar la primera edición de «Planes de boda». Me di cuenta de que tenía una audiencia, que tenía lectores y que había gente que vivía de escribir.

Es verdad que era en otros países y no en España, pero el modelo del escritor emprendedor podía adaptarse al mercado editorial español con un poco de esfuerzo. Hablé con mi marido, que al principio flipó mucho en colores, y me cogí un recorte de jornada para formarme y empezar a montar primero El Fogón y luego, MOLPE. Tenía tres años para conseguirlo o tirar el sueño por la borda y que siguiera siendo un hobby. Pero lo logré.

Ana González Duque

También eres madre, y has vivido y contado la maternidad desde el punto de vista del humor, como hice yo misma con mi sección Mamá en Apuros. Pero, ¿tú también te definirías como mamá en apuros? ¿Has tenido algún momento como madre que ni siquiera te hayas atrevido a contar en el blog de lo bochornoso que te resultó?

Muchos. Aunque no bochornosos para mí (que ya he perdido la vergüenza), sino para mis hijos, que me amenazaban de muerte cuando me veían la mirada de «que vas al blog». Tomarse la maternidad con humor te ayuda a sobrellevar lo dura que es a veces y a verle la cara bonita mucho más. Además, esos textos —cuando tus hijos crecen— son geniales, porque ellos mismos se parten de risa.

¿Podrías hablarnos de tus rutinas a la hora de escribir? Tomaré nota para copiarte vilmente, quiero decir para aprender de una gran escritora.

Jajajjajajja, pues soy bastante organizada. Escribo por las mañanas porque es cuando más silencio hay en casa y yo soy más productiva, en bloques de una hora. Las tardes las dedico al blog, a redes, a los cursos, a la escritura de no ficción y a mi trabajo como editora de libros médicos.

 

Eres escritora de fantasía juvenil y comedia romántica. ¿Cómo eres capaz de separar las dos facetas? ¿En cuál te sientes más cómoda?

Suelo alternar dos novelas a la vez (fantasía juvenil con comedia romántica) con un libro de no ficción.

La fantasía exige mucho más de mí, me cuesta más meterme en faena, así que trabajo en ella durante la semana y los viernes los dedico a la comedia romántica que es más divertida de escribir. 

Me siento cómoda en ambas, lo que pasa es que la fantasía necesita una serie de cosas que la comedia, no. La comedia, una vez has trazado la escaleta y determinado dónde están los gags es solo cuestión de escribir. Como tiene más diálogo es muy ágil. La fantasía precisa no cagarla en las reglas de la magia, que todo tenga un porqué y es más complicada de enhebrar para que todo cuadre, razas, escenarios, etc.

¿Te has enamorado de algún personaje? ¿Has odiado a alguno?

Podría decir que me caen mejor los villanos, por lo general. Baeshaa, de Leyendas de la Tierra Límite o Melchor Malatar, de La Sociedad de la Libélula. Me he enamorado de Jorge, uno de los secundarios de Proyecto Bruno. Y de otro personaje de una novela que aún no ha salido, porque es muy cuqui. Odiar, no. No odio a ninguno. Si lo odiase, me lo cargaría y entonces serían los lectores los que me odiarían a mí.

Ana González Duque
Una de las novelas de fantasía de Ana González Duque

Si pudieras volver a empezar tu carrera literaria, ¿qué cambiarías?

Uffff, tantas cosas.

La primera, me habría buscado un mentor literario desde el principio.

Habría ahorrado tanto tiempo… Después, habría invertido desde los inicios en un blog en wordpress.org. (porque en cursos de marketing sí que lo hice pero la migración fue un horror). Y habría tenido más constancia escribiendo. Las primeras novelas salieron a cuentagotas porque yo no tenía una rutina escritora. No me tomaba mi trabajo como escritora en serio y fue un punto de inflexión el decidir que era mi trabajo tanto como el que me daba de comer entonces.

Eres una firme defensora de ser escritor híbrido, es decir, que combina la autopublicación con la publicación a través de editorial. ¿Puedes explicarnos por qué?

Porque tal y como está planteado el mundo editorial en España es prácticamente imposible vivir de tus libros teniendo solo libros con editorial. O das el petardazo o es muy complicado. Alternando la autopublicación con la edición tradicional tienes los beneficios de ambas y muchas menos complicaciones. Además la autopublicación te enseña a respetar el trabajo del editor tradicional, del maquetador, del portadista. Cuando ves lo que cuesta y te acostumbras a trabajar con profesionales freelance, tienes más criterio para valorar si una editorial trabaja bien o no. Y eres mucho más respetuoso.

¿Terminas todas tus lecturas? ¿Lees solo de tu temática? ¿Qué hace que acabes abandonando un libro?

No, no las termino. Si un libro no me engancha en veinte-treinta páginas, se queda para vestir santos. Hay demasiadas lecturas y muy poco tiempo. Leo de todo, salvo terror, y leo mucho, unos diez-doce libros al mes, de distintos géneros para no cansarme. Es verdad que, cuando estoy empezando a escribir una novela, suelo elegir novelas de esa misma temática para pillar el tono, pero una vez ya empezada, no.

Lo que más me hace abandonar un libro es el estilo; cuanto más aprendo, peor lo llevo. Me saca muchísimo de la lectura encontrarme cosas como tres «básicamente» en un párrafo o miles de acotaciones en un diálogo. «Dijo no se quién, dijo fulanita, dijo el de más allá». Un horror.

 

¿Qué autoras de comedia romántica te parecen imprescindibles?

La reina de la comedia romántica para mí es Sophie Kinsella, me parto con sus libros. Connie Willis, P. G. Wodehouse, David Safier tiene algunas geniales, Nora Ephron. Adoro el humor inglés.

En España hay pocas que sean verdadera comedia romántica, con humor. Creo que la mejor es Rebeca Rus. Aunque desgraciadamente para sus fans hace mucho que no publica.

 

Sobre Sophie Kinsella, Ana y yo discrepamos. Yo la considero chicklit y en este post explico mis razones.

¿Cómo es un día en la vida de Ana González Duque?

Me levanto a las siete, batallo con mis dos hijos adolescentes para que se levanten y desayunen sin que me dé un infarto por llegar tarde al colegio y me voy a caminar oyendo un podcast 45 minutos. Vuelvo a casa, me ducho, contesto los mails durante media hora y me pongo a escribir hasta la hora de hacer la comida porque los fieras vienen a comer a casa. Después de comer, me siento a hacer lo que toque ese día de no ficción (me organizo por bloques de tiempo a lo largo de la semana y cada día toca una cosa, salvo el viernes que dejo la tarde libre por si me retraso en algo o para imprevistos). En medio, hago interrupciones varias para hacer de chófer de mi parentela en actividades escolares. A las 19:30 apago el ordenador y me pongo a hacer la cena. Y luego, lectura o un ratito de tele (mucho más frecuentemente, lo primero). Los fines de semana no trabajo. O no mucho.

¿Qué consejos darías a alguien que está comenzando su carrera literaria?

Que se lo tomara con calma. Que esto es una maratón, no un sprint.

Que fuera en plan hormiguita cumpliendo objetivos y formándose, escribiendo y acabando lo que ha escrito, aprendiendo de los que saben más. Y también que sea humilde, que si alguien con más experiencia que tú te dice que eso está mal, es probable que tenga razón.

 

¿Tienes algún proyecto en el un futuro próximo? ¿Nos puedes hablar de él?

Uffff, tengo miles.

Mi cabeza es como una locomotora que no deja de planear cosas.

Ahora mismo, para 2019, tengo previsto sacar dos libros de ficción y uno (si da tiempo dos) de no ficción. Estoy escribiendo dos novelas y corrigiendo una tercera. Y en el «veremos» de las editoriales hay dos. Luego, quiero sacar para noviembre una revista para escritores, ese es mi gran reto de este año. Y, por supuesto, seguiré con todo lo que tengo hasta ahora: MOLPE, el blog de autora, el podcast, el canal…

Para terminar te dejo unas líneas por si quieres añadir algo. Puedes aprovecharlo para vender ese aspirador que tienes en el trastero, o para hablar de tu último libro o proyectos nuevos que tengas previstos.

Ana González Duque

Pues me encantaría venderos mi última novela, Proyecto Bruno, que es una comedia romántica juvenil porque es uno de mis proyectos más personales y porque creo que historias como esta son necesarias y complicadas de encontrar en el mundo de la literatura juvenil. Es cortita, así que también sirve para calzar una mesa.

Muchas gracias por tu accesibilidad, y te deseo mucha suerte en tu carrera literaria, que siga creciendo la familia.

Muchas gracias, guapa 😀

 

***
No me digáis que Ana no es genial. Es pura energía. Además, yo he tenido la gran suerte de conocerla en persona y es de lo más generosa. No tiene dobleces, lo que ves de ella en internet es ella misma. Ayuda todo lo que puede y más, sobrepasando sus obligaciones como prestadora de servicios en muchas ocasiones. Y además de todo eso, escribe muy bien. Proyecto Bruno es una novela para enmarcarla. Pero tiene también, si te gusta la fantasía, La sociedad de la libélula, que es una novela encantadora, con una historia que engancha. Te hablé de ella en Instagram.

 

Y si te gusta el chicklit estoy preparando una súper guía de lectura con 50 (ni una ni dos, ¡50!) novelas que no te querrás perder. Para que te la envíe en cuanto esté lista puedes suscribirte aquí debajo. Además, de vez en cuando te contaré chismorreos. ¿Te lo vas a perder?

 

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2 thoughts on “Ana González Duque como nunca la habías leído”

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